Radiografía del sector cementero andaluz

La Agrupación de Fabricantes de Cemento de Andalucía (AFCA) y la Fundación Laboral Andaluza del Cemento y el Medio Ambiente han presentado recientemente tanto los datos de producción, consumo y exportaciones del sector al término de 2016 y previsiones, como la tradicional Memoria de Sostenibilidad del Sector Cementero Andaluz 2014-2015, respectivamente.

Entre los datos más relevantes relativos a consumo destaca el desplome en la comunidad el pasado año, volviendo a los niveles registrados hace 50 años, especialmente por el hundimiento de la obra pública. La Memoria de Sostenibilidad, por su parte, arroja como una de sus conclusiones más destacadas que en el sector cementero existe la conciencia sobre la importancia que tiene la transición global hacia una economía circular como clave del desarrollo industrial responsable.

 

Después de que en 2015 se pusiera fin a ocho años consecutivos de disminución del consumo de cemento en Andalucía, con un ascenso de aproximadamente 200.000 toneladas respecto a 2014, el año 2016 volvió a arrojar cifras desalentadoras, con una caída respecto al año anterior de un 12%, una cifra incluso muy superior a la media nacional, donde el descenso fue del -3%. Así, en Andalucía se pasó de un consumo de 2.116.285 toneladas en 2015, a sólo 1.859.125 en 2016.

De estos números se desprende una conclusión demoledora: el consumo de este material en la comunidad se sitúa en niveles de hace 50 años (a mediados de la década de 1960), cuando Andalucía contaba con menos de seis millones de habitantes (frente a los cerca de 8 millones y medio de hoy día), y se sitúa en un 50% de lo que sería un nivel normal de actividad, que rondaría los 4 millones de toneladas por año. Para 2017, las previsiones son de un estancamiento en mínimos históricos.

Estos datos están en consonancia con la caída constante en la licitación de las administraciones públicas en Andalucía, que están en su nivel histórico más bajo. Según la patronal nacional de la construcción Seopan, la licitación oficial en Andalucía entre enero y septiembre de 2016 alcanzó los 676 millones de euros, un -33,5% respecto a los mismos meses de 2015. Otro dato significativo aportado por AFCA al respecto es la paulatina pérdida de puestos por parte de España en el ranking mundial de infraestructuras, donde actualmente ocupa el puesto 23, tras perder cinco posiciones en los últimos dos años. De los 25 países con mejores infraestructuras, 14 son vecinos europeos; un dato que invita a la reflexión.

Tampoco el sector de la edificación presenta una recuperación lo suficientemente potente como para impulsar la industria cementera. De hecho, apunta la Agrupación que las viviendas en proyectos de ejecución de obra visados están aún un 83% por debajo de un nivel normal de actividad, toda vez que las viviendas visadas entre noviembre de 2015 y octubre de 2016 fueron poco más de 9.000.

Las exportaciones, sin embargo, sí experimentaron cifras positivas, con un incremento del 26% en 2016 respecto al año anterior, pasando de los 2.160.262 toneladas a 2.725.910, unos datos mejores que los nacionales (9.262.699 toneladas en 2015 por 9.782.631 de 2016, un crecimiento del 5,5%).

En esta presentación de la situación del sector, se incidió un año más en un elemento de enorme trascendencia para su competitividad: el coste eléctrico que soporta. Según la patronal, este coste representa la partida con mayor impacto sobre el coste de producción del cemento, por su consumo intensivo de energía; dicho coste está por encima de la media de los países europeos del entorno. No en vano, desde Oficemen, la patronal del cemento nacional, se alertaba recientemente de cómo la escalada de precios eléctricos que se viene registrando en los últimos meses podría poner en peligro la supervivencia de algunas fábricas y la posición de liderazgo de España, que en la actualidad se sitúa a la cabeza de la Unión Europea en exportación, tanto intra como extra comunitaria.

Memoria de Sostenibilidad

Además de los datos relativos a consumo de cemento en Andalucía, de producción de cemento y clínker en la comunidad, y de exportaciones, que también se recogen en la Memoria de Sostenibilidad del Sector Cementero Andaluz 2014-2015, de la misma se extraen otra serie de conclusiones fundamentales, entre ellas la conciencia existente en el sector sobre la importancia de la transición hacia una economía circular como clave para el desarrollo industrial responsable.

Una economía circular es aquella que mantiene el valor añadido de los productos el mayor tiempo posible y excluye los residuos. Como se explica en el documento, funciona reteniendo los recursos de la economía cuando un producto ha llegado al final de su vida, de modo que puedan continuar utilizándose una y otra vez para crear más valor. Para este objetivo, la actividad cementera cuenta con una herramienta esencial: la valorización energética de residuos, que le permite contribuir a una gestión de los residuos generados por la sociedad de una manera más responsable, eficiente y sostenible. El proceso de fabricación del cemento posibilita el empleo de residuos municipales e industriales procedentes de plantas de reciclado, como materias primas y como combustibles para los hornos, reduciendo así el consumo de recursos naturales y combustibles fósiles en la actividad industrial, generando de forma añadida otros beneficios para la sociedad y el medio ambiente. Sin embargo, tanto en Andalucía como en España, frente a lo habitual en otros países más avanzados en este terreno, el vertedero sigue siendo el sistema más utilizado para gestionar los residuos que se producen. El sector reclama pues que se abandone de forma creciente este modelo de usar y tirar por otro en el que los residuos que no se puedan reciclar ni reutilizar sean considerados como recursos.

No obstante lo anterior, el sector cementero ha situado a la sostenibilidad como eje principal del trabajo que desarrolla. Actualmente, la producción de cemento en Andalucía presenta una alta eficiencia en cuanto al empleo de combustibles y recursos naturales, aplicando en las fábricas las mejores técnicas disponibles, presentes en el Documento de referencia sobre Mejores Técnicas Disponbiles para la Fabricación de Cemento (BREF). Asimismo, el sector contribuye a la sostenibilidad ambiental con el reciclaje de miles de toneladas de materiales que se incorporan en el proceso productivo. De esta manera, durante el periodo 2013-2015 se emplearon más de 180.000 toneladas de materias primas alternativas como componentes del crudo, en consonancia con los antes mencionados principios de la economía circular.

Por otra parte, en 2015 la cantidad de materias primas alternativas empleadas en el proceso de molienda del cemento superó a las de origen natural, contribuyendo con la gestión global de los residuos y mejorando la ecoeficiencia del proceso productivo.

Asimismo, el empleo de combustibles fósiles de origen natural está perdiendo terreno en los últimos años frente a la utilización de combustibles alternativos, sobresaliendo el uso de neumáticos usados, serrines o maderas impregnadas, disolventes, barnices, punturas y aceites minerales usados. También ha destacado el empleo de lodos de depuradoras urbanas y la utilizacion por vez primera en 2015 de combustibles derivados de residuos urbanos procedentes de plantas de tratamiento. De esta manera, el poder calorífico aportado por los combustibles alternativos en los hornos de las fábricas andaluzas ascendió al 16,8% en 2015, pese a lo cual aún existe un amplio margen de mejora hasta alcanzar los porcentajes de sustitución tanto de España (23,4% en el último ejercicio) como de otros países europeos.

En la misma línea, la industria cementera de la región mantiene un firme compromiso con la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero, por  lo que ha realizado un gran esfuerzo para adecuar las fábricas, como antes se apuntaba, a las mejores técnicas disponibles. En 2015 se emitieron 842 kgs. De CO2 por cada tonelada de clínker que se fabricó en Andalucía, un valor que se acerca cada vez más a los niveles de emisión de las instalaciones más eficientes de Europa. Además, el contenido de biomasa de los combustibles alternativos empleados ha permitido dejar de emitir a la atmósfera más de 150.000 toneladas de CO2 en los últimos tres ejercicios.

Por otro lado, la Memoria también ofrece datos de empleo y seguridad y salud en el trabajo. En cuanto al primero, el empleo directo generado por el sector ha seguido bajando durante los años 2014-2015, experimentando un descenso acumulado desde 2006 de un 26% (en torno a 200 empleos). En comparación con el descenso del consumo de cemento en Andalucía, que alcanza el 80%, la destrucción de dicho 26% de puestos de trabajo no ha resultado igual  de drástica en el mismo periodo.

Respecto a la seguridad, la salud y la prevención de riesgos laborales, sigue respresentando una cuestión de máxima prioridad para la que las empresas y sindicatos que integran Flacema. Pese a la delicada situación económica, el sector cementero mantiene sus esfuerzos por consolidar una cultura preventiva que permita conseguir el objetivo de cero accidentes. De hecho, los índices de siniestralidad obtenidos por el conjunto de trabajadores de las fábricas de la comunidad han descendido en 2015 hasta los valores más bajos desde 2003, de manera que la industria cementera puede considerarse como una de las más seguras en comparación con otros sectores a nivel nacional y autonómico. Ai  

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