La construcción se viste de verde

Simón Chávarri de la Fuente

Delegado IFMA Andalucía

Recientemente se ha celebrado en París la Cumbre Mundial sobre el Cambio Climático. En ella se ha demostrado la preocupación de los líderes mundiales, sobre los efectos sobre el clima que está produciendo la emisión de gases efecto invernadero. Nuestra sociedad está cada vez más concienciada acerca de los efectos que nuestra actividad diaria produce en el medio ambiente.

El mercado inmobiliario no es ajeno a ello, es uno de los principales actores en la producción de gases de efecto invernadero. En concreto, el sector de la edificación representa el 40% del consumo energético de la Unión Europea y emite el 36% del total de gases de efecto invernadero. Es por ello que la Unión Europea se ha marcado diferentes objetivos de ahorro energético en el Horizonte 2020, y ha obligado a los países miembros a legislar de acuerdo a esos objetivos. El EPBD (Energy Perfomance of Building Directive) incluye un mandato a los países miembros para, antes de 2020, implementar edificios autosuficientes (Zero-energy) y de baja emisión de carbono.

La eficiencia energética y la sostenibilidad son conceptos que deben incluirse en cualquier proyecto inmobiliario actual. Hay múltiples razones para ello, económicas y sociales, pero en mi opinión las más importantes son:

– Menor impacto en el medio ambiente. Los edificios con alta eficiencia energéticas y construidos y operados sosteniblemente, emiten muchos menos gases de efecto invernadero y producen menos residuos.

– Mejora la salud y bienestar de los ocupantes. Mejor calidad en el aire, mejora el ambiente acústico y térmico. La oficina y la vivienda son los espacios donde el hombre pasa la mayor parte del tiempo, por lo tanto, donde se es más susceptible a las condiciones ambientales. Los problemas de salud asociados a estos espacios van desde las alergias, trastornos respiratorios, hasta fatiga crónica, irritaciones cutáneas y vértigo. También se sospecha que algunos productos sintéticos pueden ser cancerígenos.

– Mayor rentabilidad. A cambio de un sobrecoste de construcción o rehabilitación mínimo se obtiene una mayor tasa de ocupación y un mayor valor del activo. Según un estudio de USGBC (United State Green Building Council) realizado sobre 33 edificios certificados LEED en California, el mayor coste de construcción fue de un 1,8%. Las mejoras de la sostenibilidad se pagaban en tres años, y el retorno sobre esa inversión (ROI) se establecía entre el 25 y el 40%. El informe RICS Research de marzo de 2012, realizado en Londres sobre el efecto de la certificación BREEAM en los edificios de oficinas reflejan un incremento de un 1,5% en los precios de los arrendamientos y de un 6% en los precios de venta.

– Mejores posibilidades de financiación. En España existen diferentes ayudas a la construcción sostenible y a la eficiencia energética. En Andalucía, la Agencia Andaluza de la Energía, mediante el Programa de Impulso a la Construcción Sostenible, aporta ayudas para la rehabilitación energética. El IDAE a través del Programa de ayuda a la Rehabilitación Energética de Edificios, ofrece también ayudas y préstamos a bajo interés. Así mismo, los inversores extranjeros aprecian mucho la inversión en edificios sostenibles, con lo que sus posibilidades de financiación aumentan.

– La Generación Millennials. Son los nacidos en las décadas de los 80, los 90 y la primera década de 2000. Se caracterizan por el uso masivo de la tecnología, las redes sociales, así como su concienciación con la protección del medio ambiente. Son y serán los usuarios de nuestros edificios residenciales, comerciales y de oficinas. Valoran mucho el encontrarse en entornos amables con el medio ambiente.

Para demostrar y garantizar que un edificio es sostenible y eficiente energéticamente, son imprescindibles las certificaciones energéticas (A, B, C, D, E y F) y las certificaciones de sostenibilidad. Basados en criterios similares, han surgido diferentes metodologías de evaluación. Las más relevantes mundialmente son LEED (Leadership in Energy & Environmental Design) y BREEAM (Building Research Establishment Environmental Assesment Methodology) y son las que están dando respuesta a esa necesidad. La certificación LEED está más implantada en América y la BREEAM en Europa. Según un informe de IVG Research, en Europa el incremento de edificios con certificación de sostenibilidad pasó de 1.500 en el año 2011 a más de 4.500 en el año 2013. Por ejemplo, según el informe de JLL Certification and Sustanibility Radar 2014, en Frankfurt el 13% de los edificios de uso terciario están certificados. En el Reino Unido hay más de 7.000 edificios certificados. En España existe un retraso con respecto a otros países europeos. En el año 2014 existían 124 edificios certificados BREEAM y 90 con certificación LEED. Pero el incremento es exponencial, próximamente tendremos muchas más certificaciones.

El informe de MC Graw Hill Construction de 2013, encuesta realizada a arquitectos, ingenieros y propietarios de edificios, apuntaba que el 45% de los encuestados declaraban que más del 60% de sus trabajos estaban enfocados a proyectos sostenibles.

Por todas estas razones, considero que apostar por edificios sostenibles y de bajo consumo energético no es una elección hoy en día, significa apostar por el futuro y también por el presente. Los beneficios que aportan van más allá de lo económico, también beneficios sociales que reflejan una sociedad más solidaria. Ai

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