“Interés inversor por Marbella, y por Andalucía en general, nunca ha habido tanto ni tan bueno”

Ricardo Arranz de Miguel

Presidente de la Federación Andaluza de Urbanizadores y Turismo Residencial y de Villa Padierna Hotels & Resorts

Entrevistado Ricardo Arranz

Nacido en Aranda del Duero (Burgos), Ricardo Arranz de Miguel reside en la provincia de Málaga desde que a los 19 años llegara a la capital malagueña para estudiar Ciencias Económicas. Se inició muy joven en el sector inmobiliario, hasta el punto que con 28 años puso en marcha su primera promoción, la Quinta Resort, en Marbella. A esta le siguieron diferentes conjuntos residenciales de lujo en la Costa del Sol, además del Balneario de Carratraca. En 2003 abrió en Benahavís las puertas del Villa Padierna Palace, un hotel de seis estrellas emplazado en el Villa Padierna Golf Resort.

Por su responsabilidad al frente de la Federación Andaluza de Urbanizadores y Turismo Residencial, además de por su papel como empresario del sector, Andalucía Inmobiliaria ha querido conocer su opinión acerca del trascendental momento urbanístico que vive Marbella.

 

Ahora que las administraciones correspondientes, Junta de Andalucía y Ayuntamiento de Marbella, han hecho público que se va a proceder a la adaptación del PGOU del 86 a la Ley de Ordenación Urbanística de Andalucía (LOUA) mientras se tramita un nuevo texto, ¿qué consecuencias puede tener este hecho para los empresarios inmobiliarios?

Desde el punto de vista de la Federación que presido, entiendo que tras la anulación del PGOU por sentencias del Tribunal Supremo, se tiene que actuar de una forma muy rápida para dar la seguridad jurídica en un momento en el que los inversores de todo el mundo están centrando su interés en Andalucía y, en concreto, en Marbella.

Respecto a la decisión de llevar a cabo la adaptación del Plan del 86 a la LOUA, decisión conjunta del Ayuntamiento marbellí y la Junta de Andalucía, como medida provisional y urgente, me parece positiva.

En cualquier caso, lo que de verdad se necesita es la formación de un equipo de profesionales, de buenos profesionales, integrado por un grupo pequeño de personas del propio ayuntamiento, junto a la Delegación de Málaga y la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta, para dar solución diaria, y añadiría que casi hora por hora, a todos los problemas que puedan surgir en este periodo de transición.

En definitiva, creo que la medida, provisionalmente, es buena, pero siempre que se actúe de forma coordinada, creando un equipo muy cualificado por las tres entidades, Ayuntamiento, Delegación de Málaga y Consejería y, sobre todo, regido por esta última, pues al fin y al cabo sobre la Junta recae la responsabilidad definitiva.

 

Es necesario pues reclamar a la Administración agilidad.

Naturalmente. Sería una pena que se perdieran inversiones -de hecho ya está ocurriendo en algunos casos-, por la imagen de inseguridad jurídica que estamos proyectando. Es necesario actuar rápidamente para no perder unas inversiones que tendrán una gran capacidad de creación de riqueza y empleo en Andalucía.

 

¿Cuáles son los principales problemas en Marbella a día de hoy?

El principal problema, que se viene arrastrando de muy lejos, es el de las 16.500 viviendas actualmente alegales, y digo alegales porque son viviendas desde todo punto de vista legales, con su propia licencia, su paso por la notaría e inscripción en el Registro, pero necesitadas de un reconocimiento normativo urbanístico como realidades físicas insoslayables.

Estamos ante compradores de buena fe, a los que hay que dar, inmediatamente, la seguridad jurídica que necesitan. Sólo así se propiciará que estas personas inviten a otros a invertir en nuestra Costa.

 

Lo más urgente ahora…

Lo más importante ahora es adaptar, a la mayor brevedad, el Plan General del 86, que es el válido según la Ley, y sacarle el máximo provecho a esta situación en la que nos encontramos, todo lo cual pasa, como le decía, por formar ese equipo de profesionales de reconocido prestigio, en los que, sobre todo, actúe el sentido común para, con la Ley en la mano, no perder esas inversiones que convertirán a Andalucía, en general, y Marbella, en particular, en uno de los destinos turísticos más importantes del mundo.

 

¿Qué plazos estiman que pueden tardar tanto la adaptación como el nuevo Plan para Marbella?

La adaptación no debe prolongarse más de seis meses. A principios del verano deberíamos tener una normativa clara, porque es relativamente fácil. Pero es necesario hacerlo con sentido común, por juristas que sepan adaptar la ley a la realidad.

Mucho más complicado es el desarrollo de un Plan General nuevo. Indudablemente, puede tardar muchísimo a no ser que sea la propia Junta de Andalucía quien lo lidere, porque nos encontramos ante un ayuntamiento formado por un cuatripartito, donde los intereses de unos y otros van a ser diferentes. Esa complicada formación de gobierno implica que no hay un liderazgo de desarrollo urbanístico que de una forma u otra podamos focalizarlo. Indudablemente, esperamos de todos la máxima responsabilidad, pero la coordinación de cuatro grupos políticos es siempre complicada.

Eso es lo que a mí personalmente, como empresario, me preocupa, porque puede alargar mucho el procedimiento. Es necesario que se entiendan todos, incluido el Partido Popular, y la propia Junta de Andalucía comprenda que el nuevo Plan General no lo puede hacer alguien ajeno a las necesidades de Marbella, sino alguien que realmente conozca qué es lo que se está haciendo en el mundo en relación con el turismo residencial y el turismo convencional y lo adapte a nuestra ciudad.

El PGOU anterior fue uno de los planes con más alegaciones en España, creo que unas 14.000, y ello debería haber hecho reflexionar sobre la conveniencia de aprobar un plan que tiene a todo el pueblo, a todo el empresariado, en contra, porque todos sabían que ese PGOU iba a paralizar la actividad y la inversión, como así fue.

 

En cualquier caso, podemos afirmar que el interés inversor por Marbella sigue siendo muy grande.

Interés inversor por Marbella, y por Andalucía en general, nunca ha habido tanto ni tan bueno. Lo que ocurre es que el dinero es miedoso y si no tiene la necesaria seguridad jurídica se va inmediatamente, como de hecho está pasando. Nunca en toda la historia de Andalucía y de Marbella ha habido más interés en invertir que en estos momentos. Cuando digo que los diez mejores años de Marbella empiezan ahora lo digo con plena convicción.

Se necesitan nuevos empresarios, nuevos conceptos para crear marketing, comunicación y ventas, y también se necesitan políticos y funcionarios que sepan adaptar la normativa a la realidad y, sobre todo, necesitamos ser competitivos.

Necesitamos profesionales prácticos y expertos que conozcan cómo se hacen las cosas en otros lugares como Miami, la Costa Azul o California, qué seguridad jurídica ofrecen y qué servicios dan. En resumen, convertir lo que tenemos ahora en algo competitivo y puntero. Ai

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