Hora de actuar

Necesidad de actuar. Y coordinadamente. De esta escueta manera puede resumirse el intenso debate mantenido en la tradicional mesa redonda que esta revista organiza anualmente entre constructores y promotores, un evento que se ha consolidado como una iniciativa única en España.

En gran medida y en numerosas cuestiones representan las dos caras de la misma moneda. Y es que, pese a las lógicas discrepancias que mantienen a la hora de abordar los retos, oportunidades y problemas en torno a su actividad (sin olvidar el siempre polémico capítulo económico y de costes), la conclusión es que sólo yendo de la mano podrán mantener un camino exitoso. Un camino que pasa en gran medida por la reducción y flexibilización de los trámites burocráticos que tanto unos como otros sufren por parte de las Administraciones Públicas.

Por ello y ante los síntomas de ralentización que se otean en el horizonte, es más necesario que nunca simplificar a corto plazo los trámites y los procedimientos actuales, uno de los principales lastres que frena tanto a los empresarios como a los inversores.

En este sentido, es clave el anuncio realizado en este foro de Andalucía Inmobiliaria por Jaime Raynaud, viceconsejero de Fomento, Infraestructuras y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía, quien avanzó que su departamento va a sustituir las licencias de primera ocupación por declaraciones responsables, una reivindicación largamente anhelada por el conjunto del sector.

Otro aspecto puesto encima de la mesa es la vuelta de la colaboración público-privada, un modelo por el que apostaron diferentes Gobiernos andaluces hace años pero que, con el tiempo, cayó en el olvido. El objetivo del nuevo Ejecutivo regional es retomar esta fórmula, la cual goza de gran predicamento en países del entorno.

En este punto existe coincidencia entre el empresariado sobre la necesidad de que las diferentes Administraciones Públicas se entiendan entre ellas para evitar un nuevo fracaso de este modelo, tal y como sucedió en el pasado.

De manera general, existe un moderado optimismo sobre el futuro, si bien la coyuntura muestra signos de preocupación. Por ello, es imprescindible dotar al sector de certidumbre, estabilidad y confianza como la mejor receta para disipar cualquier nubarrón. Una receta, además, que no sólo sirve como instrumento de defensa ante los problemas, sino que es la más útil para atraer a los inversores internacionales, ávidos de encontrar oportunidades de negocio en un contexto de enorme liquidez en los mercados.

Igualmente, es necesario abordar de una vez por todas y de manera coordinada dos problemas de plena actualidad: el acceso de los jóvenes a la vivienda y la perentoria obligación de adaptar las normativas urbanísticas a la realidad actual.

Únicamente con la colaboración que se mencionaba al principio de este editorial se podrán obtener todos estos objetivos. Colaboración entre promotores y constructores, pero también de las Administraciones Públicas y la sociedad en su conjunto. De esta manera lograremos impulsar un sector que es pieza clave para la economía española, genera cientos de miles de empleos y desempeña una función social que no es reconocida en la medida que se merece.