El urbanismo debe ser un aliado de la recuperación económica en Andalucía

Rafael Márquez Berral

Director general de Urbanismo de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio

El Urbanismo debe ser un aliado de la recuperación económica de nuestra Comunidad Autónoma. Esa es la guía de la política urbanística que está llevando el Gobierno andaluz de la presidenta Susana Díaz.

Rafael Márquez
Rafael Márquez

Una política urbanística que ha de responder a las exigencias del momento, que debe dar respuesta a los retos que Andalucía tiene por delante, y por tanto, ha de ser una política urbanística que esté a la altura de las circunstancias.

Y estar a la altura de las circunstancias, en este contexto, es luchar contra la especulación, es intentar no caer en los errores del pasado, pero también es posibilitar que Andalucía sea una tierra de oportunidades, que sea una tierra donde sea atractivo invertir.

Pues bien, en ese contexto, hace poco más de seis meses, aprobamos el Decreto de Competencias en el que se encuadran las Comisiones Provinciales de Coordinación Urbanística.

Unas Comisiones que tenían el objetivo tanto de integrar y armonizar la emisión de los informes preceptivos que debe emitir la Junta de Andalucía en la tramitación del planeamiento urbanístico, como de facilitar las tareas de colaboración y cooperación con los municipios, en esta materia.

Éramos conscientes, y creo que es una opinión compartida, que la gestión de los distintos informes sectoriales era uno de los motivos por los que de forma inadmisible se eternizaban los procesos de planificación.

Por ese motivo, decidimos crear un órgano de coordinación de los mismos, para no marear a los ciudadanos, para no confundir a los municipios, para que un ayuntamiento no tuviera que perseguir cada informe por los distintos despachos de la Junta de Andalucía, sino que tuvieran un órgano que los coordinara, integrara y armonizara.

Estableciendo además plazos de emisión iguales para todos. No tenía sentido que informes sectoriales dependientes de la propia Junta de Andalucía, tuvieran plazos dispares para la emisión de cada uno, cuando todos se integraban en un mismo procedimiento urbanístico, que además gestiona la propia Junta de Andalucía.

Por ese motivo, el plazo máximo para la remisión a la administración solicitante de los referidos informes se fijo en tres meses, a contar desde el día siguiente al de la recepción de la documentación completa en el registro de la Delegación Territorial correspondiente de la Consejería competente en materia de urbanismo.

Estableciéndose, además, la obligación para la Secretaría de la Comisión de Coordinación de solicitar que se completara el expediente remitido, en caso de no estarlo, en el plazo máximo de 10 días desde que se recibió la solicitud, siendo este un avance importante.

Y por último, incorporando un plazo máximo para la verificación o adaptación de los referidos informes, tras la aprobación provisional, de un mes.

Por tanto, creo que este instrumento, tras seis meses de vigencia, se ha convertido en un elemento importante para la consecución del objetivo de agilizar y simplificar los procesos urbanísticos, tan necesarios para apuntalar la recuperación económica.

Han sido unos seis meses complejos, de un enorme trabajo para la puesta en marcha de las Comisiones de Coordinación en todas y cada una de las provincias de Andalucía, en las que el trabajo de los empleados públicos ha sido arduo y diligente.

Estamos convencidos que el trabajo ha valido la pena pero que no puede quedar ahí, que el objetivo de agilizar y simplificar los procesos urbanísticos no se consigue sólo con la aprobación de este Decreto de Competencias y de las Comisiones Provinciales de Coordinación indicadas, sino que necesitamos más. Por eso ya estamos trabajando en un nuevo Reglamento de Planeamiento que desarrolle la Ley de Ordenación Urbanística de Andalucía y que sirva de complemento a los distintos instrumentos de los que disponemos en nuestra tierra.

Los andaluces tenemos un reto, el reto de seguir construyendo una Andalucía más justa, más sostenible y más competitiva.

Y en la conquista de ese reto, a mi juicio, el urbanismo debe jugar un papel esencial, un papel clave. El urbanismo debe ser el aliado necesario, el motor que permita su consecución, y en la consecución de ese reto debemos estar todos.

Ese al menos es nuestro anhelo y nuestro empeño. Ai

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