Construir entre todos y para todos

No corren buenos tiempos para casi nada, pero el pesimismo que nos inunda, justificado en parte por la falta de reactivación económica y la elevada tasa de desempleo, no puede llevarnos a la inacción, a la parálisis o a la desesperanza.

Presidente de la Junta de Andalucía
José Antonio Griñán

Ante la crisis financiera que nos maniata no podemos ni dejar hacer ni dejar pasar. Vivimos en un mundo tan globalizado e interdependiente que resulta imposible salir por uno mismo del atolladero. Todos estamos llamados a aportar nuestro granito de arena para superar esta crisis económica que ya dura cinco largos años.

Hemos de ser proactivos. En Andalucía lo estamos siendo desde el minuto uno de este partido que nunca nos hubiera gustado disputar. El Gobierno andaluz lleva, desde que se detectaron los primeros síntomas de la crisis, activando una batería de medidas y reenfocando sus prioridades y esfuerzos para paliar, combatir y amortiguar en la medida de nuestras posibilidades sus efectos. Lo hemos hecho además teniendo claro que una política de ahorro y control del gasto público es imprescindible, pero tanto o más lo es facilitar y multiplicar las condiciones para crear empleo y para que fluya el crédito a las empresas.

Esta tribuna se inscribe en una revista de temática inmobiliaria, y por todos es sabido que en el origen de esta crisis ha tenido un papel relevante el hoy peyorativamente llamado ladrillo, hasta hace no más de cinco años símbolo inequívoco de riqueza. La burbuja inmobiliaria y la peligrosa espiral de precios desorbitados están en la raíz de parte de los males que nos aquejan, y son la causa de miles de desempleados en el sector y de un voluminoso parque de viviendas fantasma, muchas a medio construir, que nos duele contemplar, sobre todo cuando hay tantas familias desahuciadas.

De entre esos desempleados de la construcción, es preciso una atención especial a esos jóvenes que decidieron dejar sus estudios y, más aún, se endeudaron para llevar un nivel de vida que la crisis se ha encargado de vapulear drásticamente. Por eso el Gobierno andaluz ha querido brindarles una segunda oportunidad creando unas becas especialmente destinadas a su reciclaje formativo.

En el ámbito de los autónomos y las cooperativas, dos sectores estratégicos del tejido productivo andaluz, la Junta de Andalucía ha venido poniendo a su disposición una serie de créditos en condiciones ventajosas ante el bloqueo de una banca que sigue, como todos sabemos, más pendiente de su saneamiento que de contribuir a la normalidad de nuestra economía.

Y para contribuir a generar empleo, este mismo verano el Gobierno andaluz ha activado un plan de choque contra el desempleo, dotado con 200 millones de euros, que nos permitirá crear unos 11.000 puestos de trabajo en programas de materia forestal, en rehabilitación de viviendas y en obras en centros educativos.

En unos tiempos en los que las cuentas de las Administraciones públicas están altamente condicionadas por el compromiso con la reducción del déficit público, el poder sacar adelante un plan como éste resulta enormemente gratificante. En nuestro caso, era un compromiso de esta recién estrenada Legislatura y el mejor ejemplo del afán de un Gobierno de progreso por dar una respuesta al principal problema de los ciudadanos: el desempleo.

El Gobierno andaluz está afrontando los desafíos de uno de los periodos más insólitos y convulsos de la historia reciente de nuestro país y de Andalucía. Pocas veces han pasado tantas cosas en tan poco tiempo: el rescate financiero de España, la nacionalización de Bankia, los ajustes presupuestarios, la situación de la prima de riesgo con la insaciable voracidad de los mercados, el criticable papel que han desempeñado la UE y el Banco Central Europeo, las dificultades de financiación que padecemos las comunidades autónomas pese a tener encomendada la prestación de servicios públicos esenciales para la ciudadanía como la sanidad, la educación y las prestaciones sociales.

Vivimos un tiempo de enorme incertidumbre, pero es ahora más que nunca cuando precisamos de todos y todas para restablecer la solidez del sistema, para volver a generar empleo y ser productivos. Cuando digo de todos, incluyo al sector de la construcción porque es clave para salir de la crisis, eso sí, con criterios de sostenibilidad y alejándolo cuanto nos sea posible de la improductiva especulación.

El reto es difícil, pero tengo plena confianza en las posibilidades de Andalucía porque, con crisis o sin ella, estamos más y mejor capitalizados en lo humano, en lo tecnológico y en infraestructuras que nunca. Un potencial que, estoy convencido, nos hará ganar el futuro. Ai

 

José Antonio Griñán Martínez

Presidente de la Junta de Andalucía

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