Apoyo real

En estos momentos de transición en la Monarquía española las empresas confían en que el nuevo Rey continúe con el trabajo de apoyo al sector y consiga extender la marca España fuera de nuestras fronteras. Pero existen ciertos sectores que parecen anclados en siglos pasados y siguen hablando de monarquía en términos arcaicos. Y en lugar de mirar el papel actual de la Casa Real, parecen ver sólo el manto de armiño y la corona.

No debemos olvidar que el Rey Juan Carlos, que ahora abdica, ha sido un embajador comercial de excepción. Él medió precisamente hace tan sólo unos meses en el AVE a la Meca adjudicado a empresas españolas, gracias a las buenas relaciones del Monarca con Arabia Saudí. Muchos han sido los kilómetros que ha hecho durante toda su vida para respaldar muchos contratos millonarios que han beneficiado al tejido empresarial español, especialmente en los países árabes y en Sudamérica.

Sin embargo, en esta silenciosa despedida, en lugar de asistir a un balance del auténtico papel que haya podido ejercer, lo que se discute es su posible aforamiento, que no hará más que impedir que aquellos que tanta imaginación le echan a la vida puedan ir repartiendo demandas en cualquier juzgado de España para poder tener una portada o una exclusiva millonaria. Y sobre todo, se mira más al pasado, para ponerlo en entredicho, que al futuro. El nuevo Rey Felipe VI está conformando su nuevo equipo, trazando las líneas que marcarán su trabajo, iniciando un nuevo tiempo en la Zarzuela, y todo ello, en un segundo plano. Y más importante para España deberían ser los viajes a Francia, Marruecos y Portugal del nuevo Monarca, o incluso la posible asistencia a la próxima Asamblea General de Naciones Unidas.

La justicia es un tema serio, y en serio se debe tomar esta decisión, completamente sensata, sobre el aforamiento. Felipe González, con una visión de lo que ha sido la democracia desde sus inicios, y lo que ha supuesto el Rey Juan Carlos en ella, comentaba al respecto que sobre este Rey, que ha sido absolutamente respetuoso con la democracia y que ha ayudado a la democracia, deberíamos tener menos dudas que nunca. Y ahora parece que hay más dudas que nunca.

Es cierto que su entorno no ha ayudado. Pero si lo que se está investigando resulta ser verdad, y se demuestra que algunos se han acercado a la familia real y han querido sacar partido de su nueva posición, que sean juzgados por ello. El problema es que la sociedad no sólo condena a aquellos que cometieron supuestamente el delito, sino que incluye a toda la familia y la condena al completo. Porque cuando se encuentra el pecado, siempre resulta fácil extenderlo allá donde haga falta. Y hay una parte de la sociedad ávida por tener una excusa para culpar a la Monarquía. La justicia no está para rendirle cuentas a los inocentes, sino para castigar a los culpables. Ai

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