Andalucía Inmobiliaria celebra su 12+1 aniversario

Al igual que los últimos 12 años, la sede de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA) acogió el pasado 25 de octubre la celebración del decimotercer aniversario de Andalucía Inmobiliaria. El acto contó con la presencia de numerosos empresarios, profesionales y representantes de la vida política, social y económica de la región. Integraron la mesa el secretario general de la CEA, Antonio Carrillo Alcalá; el director de Negocio para Andalucía de Ernst & Young, Luis Miguel Martín Rubio; el presidente de la Confederación de Empresarios de Sevilla, Miguel Rus Palacios; el presidente del Partido Popular de Sevilla, Juan Bueno Navarro; y la editora de la publicación, Rosa Hafner Lancha.

Tras dar la bienvenida a los presentes, el secretario general de la CEA felicitó a Rosa Hafner por “su compromiso, su valentía y por continuar año tras año sacando su revista, que no es nada fácil”. Tuvo asimismo un cariñoso recuerdo para el director de la publicación, Juan Hochberg, a quien trasladó “el afecto y la consideración” de la Confederación.

Seguidamente procedió a la presentación de Luis Miguel Martín Rubio, a cuyo cargo corrió la intervención principal del acto. Martín Rubio, abogado de profesión, ejerció la actividad durante 10 años, especializándose en Derecho Mercantil. Desde 1995 y entre otras funciones y cargos ha sido teniente alcalde y concejal en Sevilla, presidente ejecutivo de Agesa, vicepresidente de la Sociedad Pública de Cartuja 93 y de Cajasur, y director de Desarrollo Corporativo y de la Fundación del Grupo Sánchez-Ramade. Tras hacer un breve recorrido por su trayectoria profesional, le definió como “parte de la ciudad de Sevilla, cuyas tradiciones vive intensamente”, si bien aseguró que “por delante del ejecutivo empresarial está la persona, un hombre cordial y generoso, sevillano sin agenda que casi posee –apuntó en tono de humor- el don de la ubicuidad”.

 

La intervención del ponente

 

A continuación tomó la palabra Martín Rubio, quien al respecto de la editora de esta publicación apuntó: “Hablar de Rosa Hafner no es nada nuevo en esta sala. Por un lado, es hablar de una luchadora infatigable, además de una funambulista que se desenvuelve por la vida sobre cables inexistentes, algo casi mágico. Es trapecista de voltereta, de riesgos espectaculares con dobles, triples y quíntuples saltos mortales. Rosa Hafner es capaz de darle la vuelta a 80 mundos en un día. Y sigue obrando cada año el milagro de convocarnos aquí: son 13 años celebrando un aniversario de sueños imposibles”. Continuó agradeciéndole el hecho de que siga  “manteniendo viva la llama de la esperanza de un proyecto que vio la luz hace 13 años, y que sea capaz de seguir manteniendo la misma fuerza y las mismas ilusiones”.

Lanzó seguidamente unas reflexiones, con el objetivo de analizar la situación actual. “Vamos a empezar por ver en qué mundo nos encontramos, un mundo en el que se ha avanzado a base de invención, tecnología, el fuego, la rueda, la máquina de vapor, etc. Pero es un mundo, además, en permanente transición, un mundo que se sigue desarrollando gracias a los descubrimientos humanos. Un mundo que avanza y avanza. En las últimas décadas hemos asistido a dos cuestiones muy interesantes: una facilidad y un abaratamiento de los medios de transporte, y una revolución en los sistemas de información”. Este proceso ha derivado, según el ponente, en el “mundo global” de hoy en día. “Hoy no existen varios mundos –prosiguió- sino uno único interconectado. Y somos globales para lo bueno y lo malo. Seguramente esta crisis que padecemos, que nació en el verano de 2007 en Estados Unidos, no hubiera tenido tanta trascendencia si no hubiera sido por la globalización. Estamos en un mundo global y lo que afecta a un punto del planeta afecta a la totalidad del mismo”. En un entorno de estas características, dos de los retos que entiende más importantes son “la competitividad y la calidad en las cosas que se hacen”, conceptos a los que considera que hay que sumar “una palabra mágica y clave: innovación, que consiste en aportar valor añadido a los procesos a través del conocimiento”. “¿Y qué hacemos en innovación en la vieja economía respecto a los países emergentes?”, se preguntó Martín Rubio, para añadir que “en España a la innovación se le dedica un 1,3% del PIB, mientras la media europea está en el 2%, en Estados Unidos se le destina un 3% y en Japón el 3,5%”. Así las cosas, aseveró que “un país que innova poco o de forma insuficiente, retrocede, es poco productivo”.

Llegados a este punto, se cuestionó sobre qué sector podría, en la situación actual, sustituir al inmobiliario, importante fuente de ingresos durante muchos años en este país. Su respuesta fue clara: “Ninguno. Ningún sector es capaz de sustituir al inmobiliario, porque mientras no haya innovación ningún sector será ni competitivo ni productivo”.

A la innovación añadió un nuevo reto: la internacionalización. “La innovación requiere una apuesta firme y decisiva, acompañada de educación, formación, investigación y dinero. Para el proceso de internacionalización, es imprescindible cuidar la calidad en lo que producimos a extremos insospechados y es necesario un estricto cumplimiento de los contratos, pues estamos acostumbrados a una cierta relajación, una cierta flexibilidad que fuera de nuestras fronteras no se admite”. Reflexionó también al respecto de la importancia de una integración al máximo en el país de destino y de dar mayor relevancia a los idiomas. “Tenemos que orientar nuestras empresas hacia el exterior, hay que dar el primer paso ahora, no importa que no veamos el camino totalmente, demos el primer paso y llegaremos al final”, manifestó.

Seguidamente planteó otra de las grandes incógnitas del escenario actual: cómo se saldrá de esta terrible situación. “Desde lo privado, desde cada uno, recuperando la confianza en nosotros mismos. La confianza en uno mismo es el primer peldaño para ascender por la escalera del éxito. Por otro lado, distanciándonos de las adversidades pero sin ignorarlas, con optimismo pero sin engaños, sin falsas ilusiones. Y profundizar en nuestras raíces, en los valores de siempre, los que llevaron a nuestros antepasados a alcanzar metas insondables e inalcanzables”, señaló. Desde lo público, Martín Rubio también facilitó su receta: “Somos conscientes de que estamos obligados a una política monetaria y crediticia restrictiva, la austeridad es necesaria; pero sabido esto, hay que coger la senda del crecimiento. Las dietas rápidas no son buenas, por lo que hay que dar tiempo tanto en las medidas a tomar como para ver los resultados”. Al respecto de estas medidas manifestó que, en su opinión, se habían tomado las medidas necesarias, aunque dolorosas, para salir de esta situación: “Una reforma laboral, financiera, fiscal, educativa, y también es necesaria una profunda reforma de la Administración”.

“Con el impulso de todos, desde lo privado y lo público, podremos salir adelante. Para ello, tenemos que mejorar nuestra imagen, fortalecer la marca España. Me alegra ver cómo reconocen fuera el prestigio de nuestro sistema, de la corona, de nuestras fuerzas armadas allá donde están, de nuestros cooperantes, que son ejemplo de entrega, solidaridad y preocupación por los demás, de nuestros deportistas, pero también el prestigio de nuestras empresas, muchas de ellas líderes y modelos mundiales”, argumentó el ponente, quien continuó haciéndose la pregunta cuya respuesta todos quieren conocer: ¿Cuándo se saldrá de la crisis? “2013 podría ser el último año de esta terrible crisis que se ha llevado por delante a tantas empresas, trabajadores y familias, dejando un panorama desolador. Así lo deseo y eso esperamos todos”, manifestó.

Sus últimas palabras de la jornada fueron para Andalucía Inmobiliaria, rindiendo un “sentido y justo homenaje a aquellos intrépidos que en el año 99 dieron forma a sus sueños e ilusiones, a Manuel Gandarias, Rosa Hafner y Juan Hochberg”. Para ellos envió el siguiente mensaje: “Si un día sueñas despierto en cruzar aquel torrente, pero el temor te doblega, te retiene, te somete, solo piensa en un teorema, en una idea, en un brete: nada habría en este mundo si no fuera por los valientes que contrariando las ruinas, las costumbres y las gentes, se lanzaron al vacío solos, sin pensarlo dos veces. Con miedo a lo desconocido y una obsesión en la mente: la ilusión de descubrir otros mundos, otras formas y otras huestes, como meta, como aventura, como quimera y siempre con la suerte”.

El mensaje de Miguel Rus

 

Acto seguido, Antonio Carrillo dio la palabra al presidente de la CES y de GAESCO, Miguel Rus, quien inició su intervención agradeciendo al presidente del PP de Sevilla, Juan Bueno, por su “trabajo diario en mejorar la interlocución entre los empresarios y la Administración, en estos momentos en los que es tan necesario”. Manifestó a continuación su admiración por la editora de esta revista: “Querida amiga Rosa: eres un ejemplo de lucha y supervivencia empresarial. Te envidio, ojalá todos los empresarios lucháramos tanto como tú”.

A partir de este momento, inició su análisis de la situación que atraviesan los empresarios: “Quizás más de uno espere hoy una retahíla de reivindicaciones sobre tantas cosas que nos gustaría ver cumplidas, como en mi intervención del pasado aniversario. Pero hoy voy a tirar por otro camino, pues creo que ese no es precisamente el talante de un buen empresario; un buen empresario debe saber desenvolverse en sus propias circunstancias y no puede pasarse la vida reclamando lastimeramente una mejora en el entorno para que pueda despegar su negocio”.

“Tenemos que aceptar cuál es el mercado –continuó- y generar riqueza y empleo. Esperamos demasiado de las Administraciones públicas. Nos hemos acostumbrado a una economía subsidiada y nos falta autonomía para desarrollar nuestros proyectos”. Ante esta situación hizo una llamada “a la autonomía de los empresarios, a la iniciativa empresarial, a no depender tanto de la Administración, y también a las Administraciones para que no interfieran tanto en la vida de las empresas”. Esta llamada a la Administración, aseguró, tiene un doble sentido: “Por un lado, para que no obstaculice la actividad empresarial con una normativa asfixiante surgida, a mi modo de ver, de un exceso de funcionarios con demasiado tiempo libre y un concepto equivocado y negativo del empresario, identificándonos en muchas ocasiones con el especulador y el explotador. Por otro lado, para que no alienten con premios, ayudas distorsionantes, creación de empresas inviables desde cualquier punto de vista que se mire”.

Reivindicó pues más autonomía y menos intervención: “Somos los empresarios los que generamos empleo y riqueza, y no la Administración. De la Administración se espera que ayude o soporte, pero nunca que sustituya. Uno de los principios constitucionales que parece que olvidamos con mucha facilidad, consagrado en Maastrich en el 92 y que muchas veces parece que olvidan los políticos en su ambición por controlarlo todo, es que a la Administración le compete sobre todo crear el marco adecuado, no solo el impositivo, para que podamos desenvolvernos con agilidad y adaptarnos con la rapidez que hoy en día están exigiendo los mercados”.

Lamentó que el tiempo que consideraba peor empleado en su vida es el que dedica a defenderse o defender a los empresarios de la presión fiscal, normativa y burocrática de las Administraciones: “Deberían ser ellas las primeras interesadas en que la empresa funcione con agilidad y eficacia, pues esa es además la única forma de recaudar impuestos y seguir invirtiendo en la sociedad”. “No somos los empresarios unos asalta caminos –prosiguió- que inevitablemente tenemos que ser vigilados. Reclamo aquí la presunción de inocencia para los empresarios y que los responsables públicos dejen de tenernos bajo la sombra de la sospecha. Somos gente normal que nos levantamos cada día pensando en cómo impulsar nuestros negocios y mantener nuestras plantillas. Reclamamos autonomía para trabajar mejor, generar más empleo y riqueza en nuestro entorno”. Aseguró que una sociedad que penaliza a sus empresarios es “una sociedad suicida”.

Aportó a continuación algunas cifras que hablan por sí solas de la dramática situación por la que atraviesan las empresas: “No podemos olvidar que el desastre por el que atraviesa nuestro país no es solo una cifra que se acerca a los seis millones de desempleados, grandísima tragedia, sino también lo que hay detrás, la desaparición en los últimos tres años de 250.000 empresas y más de 200.000 autónomos. Eso es muy grave”. Aseveró que recuperar todo este tejido productivo destruido puede costar muchos años: “Es muy fácil destruir empresas y muy difícil recuperarlas de nuevo. Solo si somos conscientes de que nuestra misión de ser empresarios es posible al margen de la Administración, podremos adelantar la fecha de la recuperación económica”.

La solución, reiteró, está “en la empresa, solo en la empresa y nada más que en la empresa”, puesto que son los empresarios los que con sus impuestos y trabajo mantienen “a toda la Administración, a todos los funcionarios y toda la actividad del país. Que quede bien claro y se diga bien alto. Hay que decirlo cada día con más insistencia, para que lo comprendan los políticos, los sindicatos y los ciudadanos”. Argumentó que no se crea empleo con más impuestos, más confrontación, más huelga, o más manifestaciones: “Ya es hora de que nuestros interlocutores entiendan que esas posiciones no hacen más que empeorar las cosas y la situación, poner piedras en el camino, obstaculizar el empuje emprendedor y en el peor de los casos invitarnos a que busquemos otros países donde no se penalice nuestra actividad”. Aseguró, no obstante, que los empresarios quieren “esta tierra por encima de muchas cosas”.

Terminó su alocución felicitando a Rosa Hafner, al equipo de Ai y muy especialmente a Juan Hochberg, quien no atraviesa buenos momentos. También dio las gracias a todas las empresas y personas que ayudan a que esta publicación pueda seguir adelante: “Leed un poco y mirad cómo nos va adelantando por dónde va el camino de nuestro sector y, sobre todo, dónde está el futuro”.

 

Juan Bueno, presidente del PP sevillano

 

Tras la despedida de Miguel Rus, de nuevo Antonio Carrillo tomó la palabra para presentar al último interviniente en el acto, el presidente del Partido Popular en la provincia de Sevilla, Juan Bueno. Después de felicitar a esta revista y a su editora, “por haber sido capaz de mantener la publicación con carácter periódico y celebrar números extraordiarios”, hizo una referencia inicial a la plataforma creada por los sindicatos y la patronal para reactivar los sectores de la construcción e inmobiliario. Aseguró que es necesario que esta actividad vuelva a contribuir, “como lo hizo muy eficazmente en años anteriores, a generar empleo” en Sevilla, Andalucía y España. “La mayoría de las personas que estáis aquí compartís esas inquietudes y las esperanzas de que las Administraciones, el sector inmobiliario y el de la construcción vayan más unidos en el futuro”.

Manifestó su acuerdo con las palabras de Miguel Rus: “Es verdad que la Administración no es la que crea empleo, pero no puede en ningún caso estorbar a la creación de empleo, eso lo tenemos muy claro. Desde el Ayuntamiento de Sevilla, Gobierno del que humildemente formo parte, tengo que deciros que las puertas siempre han estado abiertas y siempre están las manos tendidas para, como dice el alcalde, poder salir de la crisis cuanto antes mejor”. Sobre las medidas tomadas hasta el momento comentó que a veces son más lentas de lo que a todos les gustaría, y a veces vienen condicionadas por otras cuestiones, pero, en cualquier caso, quiso dejar clara la posición de la institución a la que representa: “Desde el Gobierno del Ayuntamiento vais a encontrar la mejor disposición para contribuir a salvar esta situación en la que nos encontramos”.

Un ejemplo de los duros momentos por los que atraviesan los sectores de la construcción e inmobiliario lo constituye, según Bueno, le propia Empresa Municipal de la Vivienda de Sevilla, Emvisesa. Respecto a la misma apuntó: “Trabajamos para intentar hacer realidad la aspiración de muchos sevillanos de acceder a una vivienda digna, de calidad y asequible. Esa es la misión que tiene Emvisesa, desarrollar esa política municipal en materia de vivienda. Pero también se ha dedicado en estos años a la ejecución de equipamientos públicos como centros de salud, educativos, sociales, etc.” “Además –avanzó-, no podemos obviar la realidad: el tejido empresarial en los últimos años ha cambiado y Emvisesa no es ajena a esta situación”. Ante este cambio, reflexionó acerca de la posición municipal: “Se están adoptando las medidas que creemos necesarias para el sector, y como consecuencia se han intentado readaptar los objetivos de la gestión de Emvisesa, encaminados ahora hacia la construcción y rehabilitación de vivienda, a las inspecciones técnicas de edificios y a la incorporación de la innovación en la vivienda. Algo muy alejado de lo que ocurría en etapas anteriores donde primaba otro tipo de grandes proyectos que hoy no son posibles”.

Además, anticipó que desde Emvisesa se trabaja en un Plan de Vivienda “realista frente a anteriores planes inoperantes que no llevaban a  ningún sitio”. Dentro de ese Plan, entre las principales líneas de actuación destacó “la búsqueda de suelo necesario para ofrecer nuevas viviendas y de la financiación para poderlas acometer”. Al respecto señaló que la vivienda “debe volver a recuperar su importancia como actividad económica en Sevilla”. De regreso a la cuestión de la plataforma mencionada al inicio de su intervención apuntó: “Creando esa plataforma que une patronal y sindicatos se ha iniciado un buen camino de preparación como rampa de lanzamiento para superar la crisis. Ahí es donde tenemos nosotros que integrarnos. Como Administración Pública debemos estar con ustedes para no estorbarles en su tarea de la creación de empleo y en esa línea de colaboración entre Administraciones. Siempre hablamos de que es la hora de la colaboración y así lo estamos intentando y lo vamos a seguir intentando hasta la saciedad”. “Esperemos que recapacitemos todas las Administraciones y seamos capaces de encontrar ese camino común para salir de esta”, concluyó.

Por último, la editora de la revista dio las gracias a todos los que cada año acuden a este acto, así como a los componentes de la mesa, tras lo cual les invitó a todos a un cóctel que se sirvió en las mismas instalaciones de la CEA y donde todos los asistentes compartieron unos agradables momentos de conversación e intercambio de opiniones. Ai

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