Todo pasa por el diálogo

De qué sirve discutir, si no se puede dialogar. El diálogo suele ser la base de los problemas, y también la solución a muchos de ellos. Y muy bien le vendría algo de comunicación y debate a algunos de los problemas que han ido surgiendo en estos primeros meses del año. En este tiempo, se ha hablado mucho de Trump, que desde luego no se ha estrenado en el cargo como un experto en dialogar. Según decía el abogado Antonio Garrigues Walker, que es patrono de honor de la Fundación Consejo España-Estados Unidos, y por tanto un gran conocedor del país americano, Trump tendrá que moderarse, “porque es muy fácil pedir a todo el mundo que invierta en mi país y me financie mi déficit y mi deuda, pero es una tontería a la vez no permitir ninguna inversión fuera. Esas tonterías se acaban pagando”. “Que nadie piense que Trump podrá cambiarlo todo, no lo va a poder hacer”, declaraba hace unos días en Antena 3, añadiendo que “lo que más me ha molestado de Trump es su manía de debilitar a Europa”, haciendo referencia a los ataques a los que ha tenido que hacer frente la Unión Europea desde que el magnate llegara a la presidencia estadounidense.

En cuanto al sector de la construcción, la era Trump parece no asustar demasiado. Fernando Vizoso, director en el área de Infraestructuras de KPMG en España, explicaba en un artículo en Cinco Días que “en el terreno de la construcción hay cosas que no varían con el cambio de presidente: Estados Unidos tiene la necesidad de modernizar infraestructuras claramente obsoletas y son los distintos Estados los que, principalmente, promueven los proyectos”.

Pero aunque este tema ha dado mucho de sí, no solo se ha hablado de esto durante estos días, otro de los asuntos estrella ha sido, como no, la cláusula suelo, que trae de cabeza a las entidades bancarias. Esta cuestión fue tratada también en el Salón Inmobiliario Internacional de Madrid (SIMA). Allí Santos González, presidente de la Asociación Hipotecaria Española, comentaba que “lo más importante, por encima del dinero o de la organización, es la gran incertidumbre que esto va a provocar en relación con la clientela, con la expectativa de crédito. Es una cucharada adicional de inestabilidad en el mercado”. Según Santos González, “va a ser más importante su impacto sobre la oferta. Esto no va a ser inocuo, en la medida en la que estamos judicializando de una manera extraordinaria el mercado hipotecario, esto sin duda va a tener su efecto en la oferta de crédito o bien en sus importes, en sus plazos o en la capacidad de asumir riesgos con la clientela. Sin duda la oferta se encontrará mucho más mediatizada que la demanda”.

En el marco del SIMA también se ha tratado la situación actual que vive el sector inmobiliario, algo más optimista que la del hipotecario. El presidente de Asprima, Juan Antonio Gómez-Pintado, comentaba en una entrevista que “el 2016 ha sido de franca mejora”. Y destacaba que han podido observar que “hay otros agentes que están interesados en nuestro sector, algunos que se pensaba que iban a tener una entrada y salida muy rápida, como las Socimis, han llegado y lo han hecho para quedarse”. Además, reflexionaba sobre uno de los temas que más preocupan: el de la financiación. “Tenemos que ganar en volumen para poder acceder a otro modelo diferente de financiación que nos va a permitir tener un sector mucho más estable”, indicaba.

Algo más de debate también vendría bien entre los distintos partidos para desatascar proyectos clave. Uno de ellos sería el del metropolitano hispalense, que sigue viendo cómo pasan los años sin que se avance un ápice. Como decía el alcalde de Sevilla, Juan Espadas, “el metro de Sevilla debe dejar de ser elemento de confrontación política”. También ha hablado de este tema el consejero de Fomento y Vivienda, Felipe López, quien ha dicho que “habrá que ver cuál es la reacción del Ministerio y habrá que pelear por que sea declarado Gran Proyecto Europeo, como ha sucedido en el Metro de Granada y en el tranvía de la Bahía de Cádiz”.

Sobre la mesa, una inversión de 700 millones de euros, de los que el 50% podría venir de Europa y el resto, dividirse entre las tres administraciones. Y es que soluciones hay muchas, lo que hace falta es la voluntad de encontrar una que convenza a todos los implicados.

Algo parecido ocurre en Almería, con el Hospital de Roquetas de Mar. Allí se quiere reactivar un proyecto clave para el municipio, y se están acercando posturas. Por un lado, el delegado territorial de Salud, Igualdad y Políticas Sociales de la Junta de Andalucía en Almería, José María Martín, ha asegurado que el Ejecutivo andaluz está abierto al “diálogo” con el Ayuntamiento de Roquetas de Mar. Por otro, Gabriel Amat, alcalde del municipio, ha afirmado que “si la Consejería está en condiciones buscaremos la mejor forma para llevarlo a cabo. Queremos llegar a un acuerdo con ellos para tratar qué hace falta, si el Ayuntamiento tiene que adelantar el dinero, o lo que tengamos que hacer. Nosotros estaremos dispuestos a hacer el esfuerzo necesario para que Roquetas disfrute de un hospital que le hace falta”. Lo que se quiere es asegurar que una vez construido el edificio, la Consejería está en “condiciones de proceder a su equipamiento, recepción y puesta en funcionamiento integrándolo en el Sistema Sanitario Público de Andalucía”. Ai

 

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