Los empresarios, con su compromiso, marcan la recuperación

Javier González de Lara y Sarria

Presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía

 

La grave crisis que todos hemos padecido, y padecemos, ha hecho que cambien muchos de los paradigmas que hasta ahora teníamos por ciertos. Las empresas han tenido que asumir como su principal reto el de sobrevivir. Además, tienen que hacerlo en un medio hostil: con una preocupante falta de financiación; con un recurrente descrédito de la labor empresarial; con un entorno de consolidación fiscal, que ha supuesto un decremento no sólo de la inversión pública, sino de su capacidad de mantener actividad económica.Pte_4

En ese contexto se han destruido en Andalucía cerca de 50.000 empresas en los últimos años y unos 90.000 autónomos han cesado su actividad. Es cierto que el desempleo es un importante drama personal y familiar; pero igual de dramática y dolorosa es la pérdida constante de empresas. Tenemos, por tanto, que tener un recuerdo para esas empresas, para esos empresarios, que han visto truncados sus proyectos por esta ya larga crisis.

Crisis que esperemos ya haya tocado suelo. Algunos datos así lo indican, aunque la prudencia aconseja ser siempre muy cautos en estos temas, pues aún son muchas las empresas que a día de hoy siguen teniendo graves dificultades para su desarrollo y, muchos por tanto, los puestos de trabajo que pueden perderse.

 

Tendencia a la recuperación

 

No obstante, los últimos datos sobre constitución de sociedades mercantiles dan continuidad a una ligera tendencia de recuperación que en Andalucía se observa desde mediados del pasado ejercicio. Así, de media se han constituido unas 1.500 sociedades al mes en Andalucía en el primer trimestre del año. Este registro promedio mensual aún se encuentra alejado de los registros previos a la crisis (2.000 sociedades/mes), pero son los mejores desde que ésta se iniciase.

Además, al mismo tiempo se ha reducido el número de cierres (disoluciones) de sociedades en nuestra comunidad, con lo que los efectos netos aún son mejores. Estamos hablando de un significativo 13% más de sociedades creadas que hace un año en Andalucía. Dato, por tanto, significativo y que puede avalar un cierto optimismo.

Cierto es que hay que buscar cómo mejorar los niveles de capitalización de estas sociedades, unos 55.000 euros por empresa, pues se sitúan en torno al 75% del promedio nacional; pero, con todo, en los tres primeros meses del año se han movilizado 2.000 millones de euros en la creación y ampliación de capital de empresas en Andalucia, cifra muy similar a la del año pasado en el mismo período, en el que finalmente se movilizaron 4.000 millones de euros, cantidades importantes y que hablan del dinamismo empresarial, a pesar de todas las circunstancias.

Estos datos, que se refieren al ritmo de creación empresarial, y sólo bajo la fórmula mercantil, parecen estar dejando notar sus efectos en el maltrecho mercado laboral de Andalucía, donde queda mucho por recorrer. Y en esa línea hay que seguir avanzando, y esperemos que, desde los poderes públicos, se sepa actuar para que esta aún incipiente recuperación empresarial se consolide; desde el convencimiento de que la empresa es la solución a la crisis y fuente de empleo y riqueza, y como tal merece una atención preferente por parte de todos los gobiernos, en especial en estos momentos de graves dificultades.

Andalucía necesita crear más empresas, y mantener y favorecer el desarrollo de las ya existentes. Nuestra comunidad autónoma se sitúa diez puntos por debajo de la media nacional en densidad empresarial, y sólo alcanzar ese nivel medio supondría alrededor de 150.000 empresas más en Andalucía, y un gran impulso al empleo regional.

Marco institucional competitivo

 

Las empresas son responsables de su propio futuro, con inversiones tendentes a generar valor y garantizar su estabilidad económica, pero se debe tener presente que las empresas planifican estratégicamente sus decisiones y lo hacen conforme al marco institucional vigente, por lo que resulta prioritario que las empresas puedan desarrollar sus actividades en entornos competitivos, tanto desde el punto de vista empresarial como administrativo.

A tal respecto, en los últimos tiempos hemos valorado de forma positiva dos normas, una del Estado y otra de la Junta de Andalucía, que con carácter general persiguen una mejora en la regulación hacia las empresas. Por una parte, la Ley de unidad de mercado del Estado, que entendemos marca un camino imprescindible hacia la simplificación y sobre todo frente a la dispersión normativa existente. Y por otro, el muy reciente Decreto Ley 5/2014, de 22 de abril de medidas normativas para reducir las trabas administrativas para las empresas.

Este último decreto ley ha modificado 8 leyes, y ha eliminado la reserva de ley para determinados trámites administrativos. También facilita que se modifiquen hasta 19 decretos y 6 órdenes. En general se han simplificado 64 trámites administrativos. Además en dicho decreto ley se ha incluido un elemento muy demandado por la CEA, como es la elaboración de informes de impacto de competitividad económica en los procesos de creación de normas. Creemos que ese es el camino más positivo, porque facilita la actividad de las empresas, y las empresas son la solución a la situación actual.

Empresas que cada vez deben tener un mayor tamaño, más competitivo, responsable ante la sociedad y favorecedor del bienestar común. Y que, al mismo tiempo, en opinión de todos los expertos, han de tener una mayor tendencia y especialización industrial. Es fundamental incrementar la base industrial de nuestra economía.

 

Estrategia industrializadora

 

Desde la CEA, en los últimos meses, hemos reiterado la necesidad de articular una estrategia global para la industrialización de Andalucía, que tiene como fin principal el fortalecimiento del sector de forma sostenible y equilibrada, con el objeto de que incremente su peso en el conjunto de nuestra economía hasta alcanzar el nivel óptimo del 20 por ciento del PIB, objetivo marcado por la Unión Europea para el año 2020.

Esta propuesta de reindustrialización la hemos hecho desde el convencimiento de que la industria, por su carácter altamente intensivo en exportaciones, por ser empleador de trabajo altamente cualificado, por su capacidad innovadora y motor de las inversiones en I+D, es un sector clave para que Andalucía logre un crecimiento equilibrado y sostenible. En este contexto, cabe recordar que la industria, por otra parte, requiere unas adecuadas infraestructuras e instalaciones, que le dé cobertura y la impulse.

 

Modernización de infraestructuras

 

Es cierto que Andalucía en los últimos 30 años ha acometido un importante proceso de modernización de sus infraestructuras, pero era tanta nuestra debilidad, que aún existe una gran necesidad de mejorar. Sin embargo, este desarrollo de las infraestructuras se ha visto totalmente paralizado en los últimos años por la política de consolidación fiscal, que lamentablemente se ha centrado sólo en paralizar inversiones. No obstante, siendo conscientes de que existe una menor capacidad presupuestaria, lo que sí debiera existir es una mayor priorización de iniciativas y un cumplimiento más estricto de lo realmente proyectado.

 

Iniciativa privada para el Estado del Bienestar

 

Los empresarios tenemos que afrontar en el próximo futuro un enorme reto, una gran responsabilidad. El reto de la responsabilidad empresarial ante la sociedad en general, pues somos protagonistas activos del bienestar social y, además, debemos perseguir no sólo el beneficio legítimo de la empresa, sino también contribuir al bien común.

Como defensores de la libre iniciativa creemos que, a través de empresas solventes, dinámicas, competitivas y que generen beneficios, es como se puede paliar el grave problema del desempleo. La iniciativa privada es parte esencial del Estado del Bienestar, permite la realización personal y profesional a través del trabajo y también permite el bienestar de los que no pueden trabajar.

Invertir frente al ahorro, dar empleo frente a esperar a que te lo puedan ofrecer, crear riqueza frente al consumo sin más, emprender frente a ser meros sujetos pasivos. En eso consiste una sociedad activa y emprendedora y esa debe ser la base del Estado del Bienestar.

Por tanto, la reactivación se consigue con la recuperación de la credibilidad, la confianza y la capacidad de inversión por los empresarios, impulsando fórmulas de cooperación público-privadas que generen un nuevo espacio de crecimiento y desarrollo.

Para propiciar estos cambios, debemos también intensificar iniciativas de apoyo a nuestras empresas, pymes y autónomos, en materia de nuevas fórmulas de gestión empresarial, con una mayor adaptación a las nuevas tecnologías. Especial referencia merece nuestro compromiso con la incorporación de procesos transversales de innovación. Además, estos factores deben ir acompañados de una apuesta decidida por la internacionalización y apertura de nuevos mercados.

Por muy complejos y difíciles que parezcan esos desafíos, estoy convencido que podemos lograr, entre todos, una Andalucía más próspera. Con la necesaria lealtad institucional. Con la imprescindible labor colectiva de los agentes económicos y sociales. Con la suma infinita de esfuerzos individuales de nuestros conciudadanos, con el apoyo de la sociedad civil. En ese caso, no nos preguntemos si estamos plenamente de acuerdo en todo, sino tan sólo si estamos dispuestos a marchar por el mismo camino, el de la senda de la recuperación, en la que los empresarios andaluces estamos plenamente comprometidos. Ai

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