La Ley de la Mandíbula

Los hay que parecen ver siempre el vaso medio lleno. A veces se debe a una cuestión de optimismo pero otras veces el motivo apunta más hacia un tema de prepotencia. En el caso de los anglosajones, la balanza se inclinaría más por lo segundo, teniendo en cuenta el agrio y egocéntrico carácter inglés. Es como esa anécdota en la que las condiciones meteorológicas impedían cruzar el Canal de la Mancha y un medio británico titulaba: “Niebla en el Canal, el continente queda aislado”. Creerse el centro del mundo tiene esas consecuencias, y con estos antecedentes, no es de extrañar que ahora venga Fabian Picardo, ministro principal de Gibraltar, y diga que “el Brexit hay que verlo como una oportunidad”, sí, algo que seguro les tiene muy contentos. En Londres se apela a lo que ellos llaman la “Ley de la Mandíbula”, expresión que popularizó Churchill, y que traducido al castellano, sería algo así como “hablando se entiende la gente”.

Pero las altas dosis de optimismo no solo quedan para los británicos. En España también tenemos ejemplos de ello. Uno de los más recientes viene de la mano de Alberto Núñez Feijoo, que afirmaba hace unas semanas que “la crisis le ha venido muy bien a España”. Pues sí, digamos que tanto como el Brexit a Gibraltar. El presidente de la Xunta confesaba así su optimismo ante lo vivido estos años afirmando que la crisis ha permitido “hacer las cosas bien para subsanar los errores” cometidos en el pasado, ha servido para “acabar con la economía especulativa” a la que denominó “economía caliente con pies de barro”. Aunque Feijoo reconocía que “no lo pasamos bien, sino muy mal en los últimos años, y no estamos rehabilitados en su totalidad, pero el paciente está consciente y orientado”, lo que demuestra que el vaso siempre se puede ver medio lleno. Estas afirmaciones las realizó con motivo de la presentación del libro del abogado Manuel Medina “La crisis puede esperar, la vida no”, acto al que también acudió Jaime Lamo de Espinosa, presidente de la Asociación Nacional de Constructores Independientes (ANCI) y prologuista, por cierto, del mencionado libro.

Otro presidente de patronal, en este caso Juan Lazcano, recordaba en su reelección de hace unas semanas el rumbo que debe tomar esta la Confederación Nacional de la Construcción. Para Lazcano, “el talante integrador será la seña de su identidad” y la Confederación “ha de ser un foro donde los legítimos intereses de todos encuentren acomodo, defensa y desarrollo ordenado, donde los problemas del sector se debatan, y se pongan los medios para alcanzar soluciones coordinadas, realistas y eficaces”. Apelaba por tanto a poner también en vigor aquí la Ley de la Mandíbula, afirmando que la patronal deber ser “un laboratorio permanente de propuestas y análisis que permita a todas las asociaciones miembros de la CNC sentirse respaldadas e informadas”.

Respecto a la crisis, Lazcano no era tan optimista como lo fue Feijoo en sus declaraciones, describiéndola como “la mayor crisis que nadie hubiera podido imaginar en términos de producción y empleo” para la industria de la construcción. Por eso cree que “es el momento de reinventar la construcción, promoviendo la creación de una industria puntera, avanzada y sostenible, que contribuya a una economía competitiva, al bienestar social y a la creación de empleo”.

Ya en Andalucía, la patronal también ha estado bastante activa. La Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), ha celebrado en el municipio malagueño de Antequera su Asamblea General Ordinaria y allí, en el centro de la comunidad andaluza, ha aprovechado su presidente, Javier González de Lara, para hablar de uno de los temas que más preocupan a los empresarios, el de la hiperregulación. Porque en estos dos años de legislatura en Andalucía se han hecho 30 leyes y unos 133 decretos, algo que ha calificado de “mucho, desproporcionado y que no se va a cumplir”. Sin embargo, ha dejado claro que llevarán a cabo “un exhaustivo seguimiento” para que así “no perjudique en exceso”. Y ha añadido “que no se nos juzgue por lo que conseguimos, sino por lo que evitamos”. En este sentido, ha alabado los logros alcanzados: “la organización es hoy en día más viable, no solo hemos logrado acuerdos financieros importantes con las entidades, sino que hemos sido capaces de ir obteniendo tiempo para hacer frente a hipotecas del pasado”. Para González de Lara, “tenemos que sacar adelante este buque, que representa a más de 170.000 afiliados”.

Pero si hay un sitio donde deba ponerse en práctica la Ley de la Mandíbula, ese es el Congreso de los Diputados, bastante activo últimamente con el debate de los nuevos presupuestos en puertas. Andalucía no parece que vaya a ser precisamente una de las más beneficiadas en este reparto anual del dinero de todos los ciudadanos. La falta de peso propio de Andalucía en el hemiciclo, frente a otras regiones como Canarias o País Vasco, le pasa factura a una comunidad ávida de nuevas infraestructuras.

El consejero de Economía y Conocimiento, Antonio Ramírez de Arellano, ya lamentaba hace unos días la situación en la que parece va a quedar Andalucía. “La convergencia entre distintas regiones requiere de inversiones diferenciadas en regiones que tienen peor situación económica, y al menos, cumplir lo que dicen las normas”, afirmaba. Sin embargo, según el consejero, “Andalucía está dos puntos por debajo de lo que debería recibir” y “tiene un déficit de financiación de 1.000 millones al año”. Una de las provincias más beligerantes con estos nuevos presupuestos está siendo Almería, por el retraso de la llegada del AVE. Por eso Antonio Ramirez comentaba que es necesaria una “auténtica activación de los corredores mediterráneo y central” ya que “todos los proyectos de reindustrialización y reactivación económica pasan por un transporte moderno que permita colocar nuestros productos en el mundo, y sacarlos a través de nuestros puertos”.

Antes esto, el ministro de Fomento, Iñigo de la Serna aclaraba que “somos perfectamente conscientes de que en estos momentos tenemos una falta de credibilidad. Yo asumo perfectamente la responsabilidad que eso supone. Nuestro objetivo principal es recuperar el crédito entre todos los ciudadanos de Almería” y añadía que “comprendemos perfectamente cuál es el sentir de la gente de Almería, pero queremos transmitirle que vamos a echar el resto, de verdad, en poder impulsar este Corredor que es importante para el conjunto del país”.

Ahora solo queda esperar, y esperar bastante, porque hasta 2023 la alta velocidad no visitará Almería.

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