La economía, a debate por cuarto año consecutivo en el Foro-Almuerzo Ai

Un año más, y ya son cuatro consecutivos, Andalucía Inmobiliaria reunió este otoño, en el Club Antares de Sevilla, a tres prestigiosos economistas para analizar el escenario económico actual en todas sus dimensiones. Debatieron durante cerca de tres horas Fernando Faces, Francisco Ferraro y José María O’Kean, acompañados por los también expertos Jorge Segura y Javier Martín, miembros del Consejo Asesor de la publicación, y por Eduardo Martín, consejero delegado de la revista, como moderador; le apoyó en esta tarea la coordinadora de Redacción de Ai, Sonia Mora.

COMO ya ocurriera en las ediciones anteriores, antes de entrar en materia respecto a la actualidad económica y previsiones, se realizó un repaso de las reflexiones vertidas durante el pasado foro y el prácticamente pleno acierto de los protagonistas respecto a las previsiones sobre 2017. Presagiaron una economía mundial con un crecimiento mediocre, sostenida por los bancos centrales, muy lastrada por el endeudamiento, pendiente de una serie de reformas estructurales que no acababan de realizarse, sometida cada vez a mayores incertidumbres y con un importante protagonismo de los populismos de izquierdas y de derechas. Sobre Estados Unidos, crecimiento también exiguo, productividad a la baja e incertidumbres ante una posible presidencia -a la postre confirmada- de Donald Trump. En China las previsiones estimaban un aterrizaje suave, con un 6-7% de incremento de su economía y una continuación del proceso de cambio en la estrategia competitiva, reduciendo progresivamente su papel de financiador de la economía mundial.
En Latinoamérica, conclusión del proceso de desaceleración y comienzo real de la recuperación, manteniéndose una doble velocidad por países, con especial preocupación por Brasil, ante su situación política, y Venezuela por sus características. Respecto a Europa, pocos avances en la integración, Angela Merkel como única líder destacada, primeros efectos del Brexit, choque de políticas en cuanto a la salida de la crisis y escasez de dinamismo.
En España, se preveía un crecimiento robusto, apoyado en los tipos de interés y la energía barata como vientos de cola, soportada en los sectores tradicionales y las exportaciones, con una reaparición de la actividad inmobiliaria y una mayor apertura del crédito por parte de los bancos, tras una disminución de la deuda en las familias y las empresas. Como factores negativos se destacaba la ausencia de un modelo hacia el que tender, al continuar anclados en un modelo muy dependiente del turismo; y la necesidad de profundizar en las reformas laboral, de las pensiones y del sistema educativo.
De Andalucía volvieron a destacarse los problemas estructurales de siempre: empresas insuficientes y de escaso tamaño, sobredimensión del sector público y grave problema de desempleo. Por último, del sector inmobiliario se presagió un incremento de su fortaleza y una creciente entrada de los fondos extranjeros.

Riesgos geoestratégicos

La tensión en Corea del Norte -y el temor a la reacción de Donald Trump- destacó, por unanimidad, como el principal riesgo geoestratégico del momento a nivel mundial.
“Hasta la fecha está todo muy larvado, pero si al final se produce una reacción militar potente por parte de los EEUU, ya se verá cómo responden los mercados financieros. De todos modos, no creo que se trate tanto de un riesgo nuclear o de guerra, sino más bien una cuestión de actuaciones, de desplegar un poder militar que sin duda tensionaría los mercados. E igual de pendientes habremos de estar de la reacción de China, un país protector de Corea del Norte, que hasta ahora está tratando de apaciguar la situación, pero no deja de ser una preocupación. En general, estamos rodeados de unos agentes muy imprevisibles”, apuntó Jose María O’Kean.
Coincidió Fernando Faces en que el principal temor geoestratégico es la reacción de Trump, “pues Corea del Norte, como todos los países que han apostado por la energía nuclear, lo hacen más desde una perspectiva defensiva que ofensiva. Su guerra es más dialéctica que una amenaza real de ataque. Debemos tener más miedo de los planes que finalmente ejecute el presidente norteamericano, pues si bien sus negociadores son personas muy razonables, es consciente de que cada día tiene que satisfacer a sus votantes, pues no les puede defraudar contentándoles sólo con dichos y no con hechos. Y coincido que China sigue jugando a la sensatez, a la cordura, sustituyendo en este papel a Estados Unidos”. “Paradójicamente –prosiguió-, China está ocupando el lugar abandonado por Estados Unidos, el de garante de libre comercio y del orden económico mundial. Son las paradojas de nuestros tiempos. Me preocupa especialmente el espectacular desarrollo en China de la banca en la sombra y la solvencia de la banca lastrada por una gran morosidad. Las burbujas financieras e inmobiliarias persisten. No hay trasparencia en los datos que conocemos, sabemos muy poco de China. Continúa teniendo un gran exceso de capacidad productiva en las manufacturas. Sólo sabemos a ciencia cierta que tienen capacidad para hundir el crecimiento mundial y alterar el orden económico internacional. Es una bomba de relojería con retardo. No obstante las previsiones de crecimiento para este año superan el 6,5%”.
En similar línea se pronunció Francisco Ferraro, para quien el problema radica en que “las amenazas de Trump han llegado a un nivel tan elevado, enviando tantos mensajes incendiarios, que no puede permitirse la inacción, pero en cualquier caso no creo que en esta cuestión debamos estar demasiado preocupados. Trump está reparando en la complejidad que representa gobernar, que no puede sustentarse en cuatro ideas simples, y si quiere mantenerse en el poder cuatro años más tendrá que llegar a acuerdos y adoptar decisiones sensatas”. Más allá del problema con Corea, añadió que los riesgos geoestratégicos y las incertidumbres, aun siendo inevitables, son menores cada año: “Es evidente que siempre, en cualquier momento de la historia, hay riesgos mundiales, desde los provocados por el hombre, llámense guerras, terrorismo, etc., hasta los naturales, pero la historia reciente nos demuestra que esos riesgos tienen un impacto cada vez menor. La sociedad civil y la actividad funcionan al margen de esos acontecimientos, que en el mundo civilizado cada vez son menos relevantes porque tienen escasa importancia en la vida colectiva y económica de los países, independientemente del tratamiento que quieran darle los medios de comunicación, muchas veces sobredimensionando determinados temas cuyo impacto real es escaso”.
Se pronunció también sobre esta cuestión O’Kean, coincidiendo en que “cada vez hay menos acontecimientos que generen un impacto directo devastador en la economía, si bien cada vez tiene mayor incidencia el mundo de las expectativas, un mundo que se mueve de forma un tanto irracional. Los medios de comunicación, los tertulianos, las declaraciones de los políticos…, contribuyen a generar esas expectativas, y vivimos en una sociedad donde sólo el escándalo y las catástrofes atraen audiencia, muy condicionada además por las redes sociales. La cuestión es cómo el medio de comunicación impacta en la sociedad, las expectativas que genera, cómo los ciudadanos reaccionan y cómo se aprovecha esa reacción políticamente”.
Para Faces, la economía está cada vez “más inmunizada y es mas resilente a los conflictos sociales y a la inestabilidad política, los mercados financieros son cortoplacistas. Un día miran para un lado y al día siguiente para el otro. Pero cuando la estabilidad sociopolítica perdura en el tiempo acaba afectando al crecimiento económico. La incertidumbre, la inestabilidad política y la inseguridad jurídica son malos acompañantes de la inversión empresarial y del crecimiento económico”.

Economía mundial

Las previsiones económicas para el año en el conjunto de la economía mundial rondan un crecimiento del 3,5%, que sin ser extraordinario sí supera al de los años precedentes.
Para Francisco Ferraro, es significativa la sincronía en el ciclo económico que se está produciendo: “Mientras en años anteriores había unos países saliendo de la crisis, otros en el marco de ciertos ajustes…, ahora prácticamente todos están participando de este crecimiento, tanto los emergentes, como China o India, que siguen creciendo en el entorno del 6 o 7%, como otros, particularmente Europa que está creciendo un 2,2% en el primer semestre -por encima de EEUU, con el 2,1%-, Japón que en el último trimestre creció un 1% trimestral, etc. La idea general es que se va a crecer de forma global, incluyendo también América Latina, donde la recuperación es lenta pero sigue adelante, incluso en los países con una situación más difícil como Brasil”.
Destacó asimismo el crecimiento del comercio mundial por encima del PIB, tras seis años de contracción.
Apuntó Fernando Faces que las previsiones “sobre la economía mundial son de cierto optimismo, de mejora respecto a 2016. La principal sorpresa la ha protagonizado China, que sigue creciendo por encima del 6%, pese a que muchos analistas apuntaban a una desaceleración que no ha existido. La clave está en la política que están llevando a cabo, muy pragmática, de acción, decisión y rápida rectificación, consiguiendo mantener el ritmo. No obstante, hay que señalar también posibles sorpresas que puedan venir del país asiático, porque no manejamos sus datos. Y siguen teniendo burbuja inmobiliaria, pese a que han intentado evitarla con restricción del crédito. Asimismo, han modulado las reformas liberalizadoras que se habían propuesto, dado que anteponen la tasa de crecimiento a cualquier reforma”. Subrayó la situación antes apuntada sobre la posición de liderazgo frente al resto del mundo que está adoptando China, “llamando a la cordura. No obstante lo anterior, sigue presentando el problema de su integración en los mercados financieros y el saneamiento de su banca”.
Otra de las cuestiones más destacadas respecto al gigante asiático la apuntó José María O’Kean: “Actualmente están protagonizando un cambio de modelo, tirando más del consumo interno que de las exportaciones, ante la gran cantidad de población que se está incorporando todos los años del medio rural al mundo de servicios e industrial. Son esos ciudadanos los que tienen que mantener el 6-7% de crecimiento, pero este crecimiento está realizándose a costa de una serie de cuestiones como el exceso de contaminación, hasta tal punto que hay ciudades en una situación realmente dramática en el ámbito medioambiental”.
Reflexionó asimismo acerca del intento generalizado de control de los Estados sobre el mundo de Internet. “Los Estados están tratando de controlar las empresas de Internet, que paguen más impuestos, que no funcione el bitcoin, etc., porque se les está escapando de las manos. La lucha va a ser dura, porque esas grandes empresas que dominan las tecnologías no están dispuestas a dejarse dominar. Y se trata de una lucha tecnológica, no meramente legal”. “En la actualidad -continuó-, en esas grandes empresas el recurso físico está dando paso al conocimiento y la tecnología, todo está en la nube, en un espacio virtual, y es muy complejo controlar todo este entramado con las herramientas nacionales”.
Argumentó acerca de “la tendencia tanto de Estados Unidos como de Japón, Europa aún no ha empezado, a protegerse de la globalización. En el caso de Trump, su movimiento antiglobalización no es nada sutil, apostando porque las empresas norteamericanas lo produzcan todo dentro, para que el empleo se produzca asimismo en el país. Dentro de Europa, Gran Bretaña ya ha optado también por esa posición proteccionista. Es una tendencia, como antes apuntaba, que al final lo que persigue principalmente es controlar las grandes empresas”.

Estados Unidos

Centrando el debate en Estados Unidos, argumentó Fernando Faces las dificultades que afronta Trump para llevar a cabo la totalidad de las reformas anunciadas. “Al final tiene que adaptarse a la realidad. Va a iniciar reformas, pero no de la potencia prevista. En cuanto a previsiones de crecimiento, EEUU se sitúa entre el 2 y el 2,5%, un crecimiento apoyado en la debilidad del dólar, que impulsará las exportaciones. Son buenas expectativas, pero insuficientes para actuar como locomotora del mundo”.
“La reforma fiscal prometida –continuó- va a nacer descafeinada ante las reservas de su propio partido y de la oposición demócrata. En el mejor de los casos no cabe esperar que tenga un gran efecto positivo sobre el crecimiento, dado que su economía está al borde del pleno empleo, zona en la que las políticas fiscales dejan de ser eficaces sobre el crecimiento e inducen subidas de precios, tipos de interés tires y revaluación del dólar; lo cual acaba amortiguando el empuje inicial”.
Para Francisco Ferraro, “el país sigue creciendo y en un mercado de trabajo con apenas un 4,3% de desempleados, va a necesitar de la inmigración aunque el Gobierno sigue apostando por políticas antiinmigración”.
Destacó José María O’Kean “la reducción del déficit al 2,5%, desde máximos en los momentos previos a la crisis del 5%, el crecimiento del 2,1% (el 3% trimestralmente) y la reducción del desempleo al 4,3%, esto es, pleno empleo, sin olvidar que sigue manteniendo el liderazgo tecnológico. Sólo se puede vislumbrar un riesgo: que tenga que hacer un gasto militar excesivo y haya de plantearse cómo lo financia. Ahí pueden llegar las contradicciones y los problemas”. Y sumó al debate la cuestión de la desigualdad: “Las revoluciones tecnológicas que estamos asumiendo generan empleos de mucha productividad y otros de escasa; así, existen compañías de alto nivel tecnológico que producen con 40.000 empleados lo mismo que General Motors con 200.000, eso propicia que haya salarios mucho más elevados que otros, con la consecuente desigualdad que eso genera. A eso se añade, no sólo en Estados Unidos, sino en muchos otros países, que la burbuja nos hizo pensar que teníamos unos niveles de renta y de prestaciones que eran irreales. Por eso ahora hay un gran contraste, porque cuando hemos vuelto a nuestro PIB de antes de la burbuja hemos comprobado que muchas personas vivían muy por encima de lo que podían”.
Se pronunció también Faces sobre la cuestión de la desigualdad: “No sabemos cómo resolver este problema y la precariedad en el empleo. EEUU tiene una tasa de desempleo inferior al 4,5% pero a muchos ciudadanos con bajos salarios, y en Europa sucede lo mismo. Ese es uno de los principales llamamientos al populismo, que desaparecerá cuando se haya resuelto un problema que constituye una de las huellas más profundas que ha dejado la crisis, no sólo en los Estados Unidos, sino en todo el mundo: la desigualdad y la precariedad salarial son fenómenos globales que pueden acrecentarse incluso en momentos de crecimiento, pleno empleo y disminución de la pobreza, y que exigen unas reformas inclusivas y redistributivas que no se han acometido. Son las heridas, la lacra que nos ha dejado la gran recesión. Son el alimento del resurgir de los populismos, los nacionalismos y los independentistas en el mundo desarrollado”.
En esta línea recordó Ferraro a los muchos millones de personas, “proletarios de la industria pesada estadounidense, votantes tradicionalmente demócratas que han girado hacia Trump, que hoy son el colectivo en decadencia de la sociedad norteamericana. En su seno se están produciendo fenómenos tan singulares como la reducción continuada de la esperanza de vida, el aumento del desempleo y la drogadicción, y se han acostumbrado en gran medida a vivir de subsidios públicos. Son una parte importante del país, y además soporte fundamental del actual presidente”.

Energía y materias primas

Al respecto de la energía y las materias primas, apuntó O’Kean que “la tendencia clara hacia lo eléctrico en el mundo del automóvil va a determinar un poco todo lo demás”, idea reforzada por Ferraro, quien señaló que “el avance de las renovables es imparable”. Auguró no obstante Faces que, “de momento, el petróleo va a seguir siendo importante y va a continuar estable, sin subidas espectaculares ni caídas, y un suelo de demanda garantizado”, para señalar en relación con las materias primas que “todo va a depender en gran medida de la demanda de China, que a priori va a seguir creciendo, y si no se produce ningún acontecimiento geopolítico de alcance, lo normal es que los precios se estabilicen, incluso tirando un poco al alza”.

Reformas y nuevas tecnologías

“Estamos asistiendo a un cambio de Era en lo social, en lo económico y en lo político, Ante una crisis de la magnitud y profundidad como la que hemos vivido, se transforman todos los equilibrios, todas las plataformas estables se tornan en inestables, lo que exige a todos los países, desarrollados y subdesarrollados, acometer un proceso de profunda adaptación y profundas reformas en las instituciones, en las estructuras económicas, en las políticas, en un nuevo contexto dinámico, donde está siendo fundamental la irrupción de las nuevas tecnologías. Curiosamente, son los países emergentes, caso de China, India, México o Argentina, algunos con más éxito que otros, los que están acometiendo reformas profundas, mientras los desarrollados, con una visión mucho más política que los emergentes, no están haciendo lo suficiente ”, resaltó Fernando Faces. “Es un tema grave -prosiguió-, porque el mundo ha cambiado y nosotros no lo hemos hecho. Si añades que la causa última que desencadenó la crisis fue un tema de endeudamiento, y analizas el endeudamiento a nivel mundial país por país y compruebas que sigue creciendo, se generan muchas incertidumbres”.
Adujo O’Kean al respecto que, si bien “los Estados no han asumido unas reformas que eran necesarias, las empresas sí lo han hecho de una manera importante, realizando unas reformas enormes a nivel tecnológico”.

Europa

Según Ferraro, Europa atraviesa un buen momento “tras haber desaparecido las grandes tensiones, y se observa cierta sincronía en el crecimiento, pese a que no todos los países o áreas lo hacen por igual, lo que no significa que no siga habiendo problemas de fondo. No sólo está creciendo Europa, que lo está haciendo a un 2,2%, sino todos los países. Polonia, Irlanda, Holanda, Alemania, Francia, Italia, Grecia que se empieza a recuperar, Portugal que crece de manera significativa, España que también lo hace, en definitiva, la situación en líneas generales va mejorando”.
Aseguró por su parte O’Kean, que “Europa está ahora mismo en el momento clave de su existencia, sobre todo después de superar el gran obstáculo que representaba Gran Bretaña”.
Argumentó Faces acerca de la gran disyuntiva que asume Europa una vez haya culminado el proceso del Brexit: “Si se caminará hacia más integración o hacia menos Europa. Creo que Merkel y Macron van a impulsar una mayor integración, apoyados por otros países como España, y es igualmente importante el discurso actual de Juncker, que plantea crear un fondo monetario europeo, un fondo de garantía de depósitos, cuestión que hasta ahora era impensable. Creo pues que Europa está en un momento decisivo porque existen las condiciones para que se dé un paso adelante en la integración, que si bien no será definitivo, sí que será relevante. El problema es que Alemania y Francia no tienen la misma visión de Europa. Lo más probable es que avancemos hacia una síntesis de ambas visiones, en una Europa a varias velocidades. No será fácil, ya que ni Angela Merkel ni Macron van a tener gobiernos de coalición fuertes y estables. Pero sin duda es el momento del gran salto hacia la integración política”.
También para Ferraro es un tiempo de oportunidad para Europa: “El Brexit puede servir de mecanismo catalizador del sentimiento europeo y por eso el momento es decisivo, porque además Merkel y la socialdemocracia alemana, Francia o España están apostando por más integración europea. Ahora lo que hace falta es articularlo, empezando por los planteamientos de Juncker de que toda la Unión Europea tienda a la moneda única, que haya un ministro de economía con amplios poderes, etc. Es además el momento de intentar liderar el mundo occidental, ante el vacío dejado por Trump que no quiere asumir ese papel”.
En el marco de Europa reflexionó también Fernando Faces sobre el papel de los bancos centrales y la banca: “Durante mucho tiempo se ha escrito acerca de que los bancos centrales atentan contra la rentabilidad de la banca, y yo fui de los primeros en decir que no es así, que son los que más racionalmente han actuado de todos los agentes públicos, y que seguramente han sido los protagonistas de la salvación tanto de la banca como de las economías, asumiendo un papel que no les correspondía”.
“Aun reconociendo -prosiguió- que el margen de intermediación de los bancos ha descendido, la economía crece y la banca tiene más negocio gracias a los bajos tipos de interés y al consecuente incremento del consumo de las familias. Sí es cierto, no obstante, que los bancos centrales están llevando a las entidades bancarias al límite de sus posibilidades, con dos efectos: se están viendo obligados a hacer reformas estructurales de sus oficinas y plantillas, y a transformarse y mejorar sus procesos de gestión mediante la digitalización”.
Mostró su acuerdo José María O’Kean, quien añadió que, si bien es cierta la reducción del margen de intermediación de la banca, “se beneficia de préstamos al 0,25, frente al 6,5 o 7% mínimo de cualquier otro cliente”.

España

Respecto a España, estimaron los protagonistas del foro una situación similar en 2017 y 2018. Vaticinó Ferraro, a partir de los múltiples análisis publicados, un crecimiento del 3,1%: “Vamos a seguir creciendo más o menos al mismo ritmo. Los indicadores del tercer trimestre parecen anunciar que se ha tocado techo y por tanto que el ritmo de crecimiento no se va a acelerar. Las ventas minoristas están un poco contenidas, las exportaciones y el consumo también se han desacelerado un poco…, son indicadores que no sabemos cuánto se prolongarán en el tiempo, pero que de momento provocan la sensación de que se ha llegado a un tope y que vamos a seguir creciendo a ese ritmo en torno al 3%, lo cual no sólo no es negativo, sino todo lo contrario. Ojalá sea una proyección para muchos años”.
En este marco apuntó a los sectores inmobiliario y de la construcción, muy intensivos en mano de obra, como actores principales en la generación de empleo en un futuro próximo. Remarcó también el aumento de la inversión, tanto “la inversión productiva en capital fijo, por agotamiento de las capacidades instaladas en muchos casos, como la inversión inmobiliaria en todos los segmentos, no sólo residencial”.
Señaló asimismo que en España estamos impactados por las desigualdades sociales, pero que son menores que en otros países, como Brasil o Estados Unidos.
Añadió Fernando Faces que la mayor desigualdad en España está provocada por “el elevado porcentaje de desempleados, y que en la salida de la recesión los salarios y la riqueza han evolucionado en el mismo sentido: la desigualdad ha aumentado”. Para 2017 auguró un crecimiento en torno al 3,1%, que se mantendrá en un entorno similar para 2018, en ningún caso por debajo del 2,8%, y que se verá muy condicionado por las exportaciones, “que este año se han comportado mejor que el consumo. La previsible caída del consumo se podría ver compensada, en efecto, por la inversión en bienes de equipo y en construcción y por las exportaciones y el turismo ”.
Otro elemento con notable influencia en la recuperación va a ser, a su juicio, la concesión de nuevos créditos, por primera vez superiores a las amortizaciones, con la única incertidumbre del saneamiento de la banca: “Si surgiera una crisis parecida a la del Popular, las cosas podrían cambiar. La influencia sobre el sistema podría ser importante porque se está financiando en gran medida externamente, y si subiera la prima de riesgo habría enormes dificultades para la concesión de créditos; pero pensemos que lo del Popular ha sido la sorpresa final y que no va a ocurrir nada más porque la banca ha hecho bien sus deberes. De otros países como Italia tengo más dudas, con lo que no podemos estar del todo tranquilos”.
Reflexionó O’Kean que, si bien “está claro que estaremos en el entorno del 2,5 al 3,3% aproximadamente, es difícil hacer previsiones más o menos ajustadas porque la economía va cambiando trimestre a trimestre dependiendo del turismo, las exportaciones y el consumo interno fundamentalmente”. Quiso destacar también la política del Gobierno de reducir “el déficit, de cumplir el objetivo de déficit, con cierta calma, con el permiso de Europa, pues de haberlo hecho más rápidamente hubiera puesto en peligro el crecimiento económico. Este es el primer año que cumplimos y que estaremos por debajo del 3%, cuando debería haber sucedido antes, pero por fortuna nos han permitido alargar los plazos.”.
Otra cuestión destacada por su especial relevancia es el aumento de la recaudación fiscal en todos los impuestos. “Es una noticia significativa, porque si se consolida e intensifica nos pone ante una más factible reforma fiscal, que es una de las reformas más necesarias en este país”, aseguró Ferraro.

El proceso secesionista catalán

El problema del proceso secesionista que atraviesa Cataluña también fue objeto de análisis en el Foro Ai. En líneas generales, los protagonistas coincidieron en definir como muy preocupante la situación generada tras los últimos acontecimientos, que empiezan a afectar a los mercados financieros ante el cariz que están tomando.
Apreciándose la importante aportación catalana al país, y su extraordinario dinamismo económico y empresarial, se significaron también, como principales perjuicios para la región, el impacto económico negativo y el aislamiento internacional al que se vería sometida.
Mostró Faces su “extraordinaria preocupación por la escalada de violencia y confrontación del independentismo en Cataluña. Hasta ahora los mercados financieros no se habían visto afectados y tampoco la economía, porque no creían que la secesión fuera posible; pero en los últimos días los mercados están perdiendo su fe, y la autodeterminación empieza a considerarse como posible. Esto se está trasladando a corto plazo a los mercados financieros con caídas de las bolsas y aumentos de la prima de riesgo, y en el medio plazo lo hará sobre la economía, tanto de Cataluña como de España”. Razonó que quienes más están sufriendo son los bancos y las empresas domiciliadas en Cataluña, y que nos enfrentamos a un grave conflicto que no solamente afectará a España, sino también a Europa, ya que tiene una dimensión europea. “Asusta pensar el efecto dominó que podría provocar en todos los países europeos, que también están contaminados por movimientos independentistas y populistas. Podría ser el final del proyecto europeo. Por eso sorprende la frialdad que están demostrando en su apoyo al Estado español nuestros socios, los países de la Eurozona. Es urgente que el fantasma de la posibilidad de la independencia de Cataluña desaparezca del horizonte. En el momento en que esto ocurra los mercados volverán a respirar, independientemente de lo difícil, costoso y largo que resulte el proceso. Tienen que convencerse, todavía, de que la secesión de Cataluña es imposible”.

Andalucía

Según el Instituto Andaluz de Estadística, el crecimiento intertrimestral en el segundo trimestre es el 0,9%, muy cerca del 0,8% estimado por el Observatorio Económico de Andalucía, cifras que arrojarían un crecimiento interanual del 2,9% para el conjunto del año, tres décimas por debajo del previsto para España. “Este hecho sería intrascendente si no llevásemos diez años continuados en los que siempre crecemos por debajo de España. Son sólo unas décimas, pero significativas si se suman a un crecimiento demográfico continuamente por encima, lo que está suponiendo un alejamiento del PIB per cápita continuado”, argumentó Francisco Ferraro.
Desgranando diferentes claves apuntó una leve reducción de las exportaciones y un crecimiento de las importaciones, el buen comportamiento del sector turístico todo el año, tanto en número de visitantes como en gasto medio, una leve desaceleración del consumo, y la producción industrial y la construcción creciendo aunque sin excesos. “En general, los datos apuntan a una gran similitud respecto al resto de España, incluyendo el creciente peso del turismo en la economía, si bien hay un dato sorprendente en este sector: las cinco comunidades líderes en recepción de turistas en los últimos 18 años (Cataluña, Canarias, Baleares, Andalucía y Valencia) pierden peso en el PIB, pese a que en los mismos años ha crecido el turismo muy notablemente. Es una paradoja, que en mi opinión se explica porque el turismo es una actividad que genera poco valor, salarios bajos, poca inversión y escaso margen de beneficio, a lo que se suma el carácter de temporalidad de la propia actividad, que provoca que muchos de los trabajadores trabajen en la misma sólo seis meses, y el resto del año lo hagan en otra cosa o, en muchos casos, estén parados”. En consecuencia, las comunidades turísticas se van empobreciendo relativamente, “pero mientras en comunidades como Cataluña la mayoría de estos trabajadores tienen otro empleo el resto del año, en Andalucía buena parte no lo tienen”.
Expuso asimismo que tenemos “una dotación factorial menos cualificada que otras regiones más desarrolladas y una estructura productiva con elevado peso de actividades poco intensivas en conocimiento y que generan poco valor añadido, además de una clase empresarial sin demasiada ambición y poco predispuesta a coordinarse y a influir en objetivos sociales compartidos, como la libertad de mercado, la intransigencia con la corrupción, el desarrollo tecnológico, o que exija que el gobierno actúe con racionalidad y la Administración Pública sea ágil y eficaz; es decir, no tienen una conciencia de función social sobre el marco institucional en el que se mueven. Tienen a mi juicio ciertas responsabilidades en ese terreno, más allá de sus propios intereses, que si no las asumen ellos no lo hace nadie”. Aludió al ejemplo de los think tank existentes en otros países como Alemania, “instituciones de gran trascendencia social, financiadas por grupos de empresarios, que cuentan con expertos y personas cualificadas, que realizan análisis y formulan propuestas de interés general.
Para José María O’Kean están apareciendo nuevas generaciones de empresarios, hijos de los fundadores de muchas empresas, “que se han educado en escuelas de negocios de primer nivel, que han estado en el extranjero, que están apostando fuerte por la exportación y que están incluyendo en sus sistemas la innovación y la tecnología. Están haciendo lo que les corresponde”. El problema a su juicio radica en un tejido productivo insuficiente: “Tenemos pocas empresas y de escasa dimensión, pero no les podemos atribuir una responsabilidad social a los empresarios que no les corresponde a ellos sino a los gobernantes. El empresario no tiene por qué perseguir que mejore la economía andaluza; lo que tiene que hacer es crear empleo y mejorar su empresa, y los objetivos generales, a nivel social, los tienen que marcar los políticos, estableciendo un marco en el cual los empresarios vayan en la misma línea”. “Los mercados competitivos -añadió- casi no existen, son mercados politizados con mucha regulación, y ahí el empresario tiene que ejercer una presión para que los gobiernos propicien un entorno favorable hacia el empresariado, pero eso no significa que el empresario tenga que estar preocupado porque la economía andaluza vaya mejor, sino que lo tiene que estar por su empresa y sus trabajadores, e intentar que todo funcione”.
Al respecto de nuevos sectores que puedan en algún momento tomar el relevo de los tradicionales señaló Fernando Faces que “aunque algunos como el aeronáutico o los extractivos están aportando cada vez más, no están haciendo un efecto de sustitución; están completando el crecimiento con un peso específico que lógicamente es bienvenido, pero no podemos poner las esperanzas en estas nuevas actividades en el corto plazo”. Aseguró que el modelo productivo no ha cambiado sustancialmente, toda vez que la economía andaluza continúa soportada por sectores de bajo valor añadido. Quizás el mayor cambio que se ha producido en el modelo es, a su juicio, su mayor apertura al exterior, y en esto ha contribuido fundamentalmente la industria. “Las reformas estructurales brillan por su ausencia y el tamaño de nuestras empresas sigue siendo insuficiente para afrontar los retos de la innovación y la internacionalización”.
Argulló O’Kean que no es una cuestión de sectores sino de empresas, y “estas sí han ido cambiando buscando nuevos mercados, introduciéndose en los nuevos sistemas de información y las nuevas tecnologías; están avanzando poco a poco, pero las hay que lo están haciendo bien”.
Remarcó asimismo la sensación de “low cost” generalizado que ha dejado la crisis. “Antes vivíamos en un escenario de creación de valor, había margen, las personas percibían sensaciones y vagaban por ellas, pero ahora, después de la crisis, la gente va a ajustar mucho lo que paga por cada producto o servicio, exige mucha calidad y manifiesta su opinión en las redes sociales. El nivel de competencia entre las empresas en este escenario es muy fuerte, y ese nivel se va generando produciendo cosas de valor pero rotando mucho; no vas a generar valor en precios, sino que tienes que generar calidad y producir mucho. En este marco, las pequeñas empresas no tienen dimensión para apostar, y además el espacio de Internet está abriendo las posibilidades de venta a cualquier lugar del mundo, por eso tienen que intentar jugar en el mercado con cosas muy específicas”. Y en ese intento, expuso, se encuentra con “una sensación de low cost que no le deja margen, no hay sectores para estas empresas donde haya márgenes amplios, está todo muy ajustado y con competidores de todo el mundo. Y está compitiendo en precios porque los salarios en España son bajos. La salida está en posicionarse en un sector dinámico y de alta tecnología”.

Sector inmobiliario

Coincidieron los contertulios en confirmar la recuperación del sector inmobiliario, especialmente en la costa y las grandes ciudades. “Se empezó por dar salida sobre todo a las viviendas ya terminadas, porque no había capacidad para producir obra nueva. Ahora se empieza a mover la construcción, en gran medida por el tirón que están representando los apartamentos turísticos; muchas personas están invirtiendo en vivienda exclusivamente para entrar en ese mercado porque la rentabilidad es muy elevada, lo cual está encareciendo los precios”, aseveró José María O’Kean. Expuso al propio tiempo los cambios experimentados por el sector, especialmente por la entrada de “los fondos extranjeros que están financiando la promoción, pero imponiendo un criterio distinto: establecen unos sistemas de producción muy exactos en el tiempo, y seguro que en breve acometerán un modelo de construcción diferente, más parecido al de China, donde las tecnologías se imponen y permiten que se puedan ofrecer viviendas a unos precios más bajos, porque se construyen en mucho menos tiempo. La forma de construir aquí va a tener que cambiar. Van a acometerse procedimientos mucho más cualificados y con una visión distinta”.
Auguró que en este nuevo modelo va a ser fundamental la respuesta de las administraciones, que no puede seguir retrasando de forma tan perjudicial los plazos de las licencias; y abogó por la necesidad de mejorar el sistema impositivo, a día de hoy con tal cantidad de impuestos y tasas que encarecen mucho el producto final.
Afirmó que los fondos, que están sumamente activos organizando el suelo, anunciando la construcción de muchísimas viviendas, saliendo a bolsa, vendiendo participaciones, etc., “permanecerán en España mientras les resulte rentable. Primero se decantaron por Madrid, Barcelona y la Costa, y poco a poco están entrando en nuevos mercados”.
Para Fernando Faces, los fondos en el largo plazo irán perdiendo peso en el mercado español. “Ahora tienen mucha fuerza, pero cuando se normalice la situación, en el largo plazo creo que no van a representar un porcentaje muy elevado en la construcción española”. Manifestó que sobre lo que sí hay certeza es que los nuevos actores van a cambiar este mercado hacia una mayor profesionalización y dimensión, y apuntó una serie de cuestiones básicas: “La construcción y la demanda residencial se están recuperando con relativa fuerza. El mapa es muy desigual entre las regiones y entre las grandes ciudades y las pequeñas. La abundancia de crédito, los bajos tipos de interés, el aumento del empleo y la mejora de la confianza están siendo la base de esta recuperación. De momento el riesgo de burbuja inmobiliaria, como advierten algunos, está muy lejos. De las condiciones que se necesitan para una burbuja inmobiliaria -bajos tipos de interés, crecimiento del crédito a dos dígitos, endeudamiento creciente, fuertes y prolongadas subidas de los precios-, de momento sólo se cumple la primera”
Francisco Ferraro, por su parte, resaltó “el crecimiento que está experimentando el sector de la promoción inmobiliaria y también de la construcción, muy ligado al turismo tanto vacacional (apartamentos turísticos) como residencial (propietarios que adquieren una vivienda para vivir largos periodos cada año)”, sin olvidar el mercado de inversión en producto terciario -oficinas, hoteles, centros y locales comerciales, naves logísticas…-, también muy activo en los últimos tiempos. Aludió por último a la obra pública, donde por fin se puede hablar de leve aumento de la inversión tras muchos años de caída. Ai

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