La década de oro del turismo residencial andaluz

En 2016 se iniciaron los que pueden ser los diez mejores años para Andalucía en el desarrollo del Turismo Residencial. 2017 y 2018 se avecinan como los años de la consolidación, sobre la base de dos factores esenciales: la problemática desde diferentes perspectivas que afrontan otros destinos competencia de nuestra región para el cliente europeo, en especial el Norte de África; y la consolidación de Andalucía como un referente indiscutible por su clima, su seguridad y sus excelentes infraestructuras. Al término de la crisis, la región afronta el futuro con unas magníficas conexiones viarias y ferroviarias, incluida una notable red de Alta Velocidad, además de puertos y aeropuertos de primer nivel, capaces de ofrecer las mejores comunicaciones a turistas y residentes. “Estamos muy bien posicionados para poder despegar. Indudablemente, primero lo hará la marca Marbella y su entorno, y después será el turno de toda Andalucía”, asegura Ricardo Arranz, presidente de la Federación Andaluza de Urbanizadores y Turismo Residencial y de Villa Padierna Hotels & Resorts, con quien ha conversado esta redacción para analizar el momento que atraviesa la comunidad andaluza, especialmente su costa, como destino de inversión extranjera.

Madrid y Marbella –incluyendo su zona de influencia-, y en buena medida también Canarias y Baleares, son, hoy por hoy, el principal foco de atracción para los grandes fondos inmobiliarios tanto europeos como americanos. Tradicionalmente, el inversor que descubrió en primer término Andalucía, que posteriormente se convirtió en inversor institucional a pequeña, media y gran escala, fue el mercado inglés. Y pese al Brexit, cuyas consecuencias generan cierta incertidumbre, nadie duda de que los británicos seguirán contándose entre los colectivos de turistas más numerosos en España y los principales inversores o compradores de vivienda en nuestra región. A los ingleses se vienen sumando con fuerza los países nórdicos, Alemania, Rusia y su entorno y Oriente Medio: “Sin lugar a dudas, son y seguirán siendo nuestros mejores clientes si somos capaces de darles lo que están buscando: calidad, a través de marcas de lujo, y sobre todo seguridad a todos los niveles”, afirma Arranz.
Además de mirar al norte, ha llegado también el momento de mirar al sur. A los mencionados países emisores habría que sumar el continente africano como potencial cliente por sus notables recursos. “África está experimentando una gran expansión, y si bien no se pueden obviar los problemas de todo tipo que tiene, tampoco se pueden olvidar los cuantiosos recursos económicos que están generando y que están trasladándose a ciudades como Londres o Dubai, en lugar de acabar aquí, precisamente por ese salto de calidad que nos falta”.
Es precisamente esa ausencia de marcas de lujo, tanto en producto hotelero como de residence y private residence, además de en restaurantes, donde descansa uno de los principales hándicaps que impiden que el Triángulo de Oro (Marbella, Benahavís y Estepona) se posicione como un destino turístico y residencial a la altura de la Costa Azul, Miami u otras ubicaciones de la competencia en términos de lujo.
Sin ir más lejos, ciudades como Marrackech disfrutan de numerosas marcas de lujo en el ámbito hotelero, mientras Andalucía y el resto de España –sólo Barcelona cuenta con alguna-, con más seguridad, mejores infraestructuras y una cultura o una gastronomía envidiables, no han sido capaces de atraer ninguna. Algo estarán haciendo mejor esos otros destinos. “Tenemos una gastronomía magnífica, de una excelente relación calidad-precio, pero le falta el glamour de las grandes marcas internacionales de restauración; del mismo modo que no hemos conseguido atraer aún a ninguna marca hotelera, ni Marbella, ni tan siquiera Madrid. Si somos capaces de atraer a firmas como Four Seasons, Mandarin Oriental, Peninsula, Shangri-La, etc., al Triángulo de Oro, consolidaremos mucho nuestro turismo de calidad, y eso repercutirá en toda la costa y en el resto de ciudades importantes como Sevilla, Málaga o Granada”, analizó Ricardo Arranz.

Nuevos proyectos y seguridad jurídica

Una de las singularidades que más distingue al actual comprador de residencial en costa, especialmente en Costa del Sol, es su creciente poder adquisitivo, lo que le permite mirar cada vez menos el precio y más las características del inmueble: producto nuevo, de la máxima calidad, con una arquitectura moderna y lo último en materiales. Para dar satisfacción a esta demanda, es necesario poner en marcha nuevos proyectos que se ajusten a esas nuevas exigencias, toda vez que el producto existente en stock es en muchos casos producto ‘cansado’ en manos de bancos o de promotores, que lleva varios años sin mantenimiento y que se está vendiendo a bajo precio, pero que no es el que actualmente es capaz de crear riqueza y empleo en la región.
En esta necesaria ejecución de nuevos proyectos emergen como fundamentales, además de viviendas y hoteles, los anteriormente mencionados residences y private residences, productos que están presentes en la mayoría de los destinos competencia de Andalucía, y que van dirigidos a aquellos ciudadanos que van a poder disfrutar de su propiedad sólo durante un periodo determinado (uno o dos meses en el primer caso y cinco o seis en el segundo), y durante el resto del tiempo es mantenida, o incluso explotada en interés del propietario, por el hotel o la marca a la que el complejo pertenezca.
Para la puesta en marcha de esos necesarios nuevos proyectos es imprescindible que tanto la Administración como el funcionariado, en unión con la iniciativa privada, generen la suficiente seguridad jurídica, a través tanto de una normativa propiciatoria como de una agilización administrativa en la tramitación de los planes generales de los municipios, las licencias, etc. La falta de agilidad por parte de las Administraciones, unida a la obsolescencia de una gran cantidad de leyes que no se han actualizado con el devenir de los tiempos, es un obstáculo que es urgente superar. “Los fondos, cuando ponen su foco en un sitio, si no se les da seguridad jurídica, se marchan, y los que se vayan, los habremos perdido para siempre. Creo que tanto Marbella como Andalucía en general tenemos todas las características para focalizarnos como un destino de inversión, pero falta la sensibilidad por parte de las administraciones y del funcionariado a la hora de entender que esta coyuntura no se puede dejar pasar, porque una vez se pierdan oportunidades, no se van a recuperar nunca”, reflexiona el presidente de Villa Padierna.
Para propiciar el auge del turismo residencial y hotelero en Andalucía es imprescindible pues superar o mejorar muchas de las cuestiones del ámbito de lo público que afectan a su progresión, en especial todo lo relacionado con la normativa urbanística, al objeto de que la ralentización en la gestión y aprobación de los PGOUs no paralice o dificulte el desarrollo de determinados suelos que, previa obtención de todas las bendiciones necesarias, pudieran ser propicios para el crecimiento de estas actividades. Y otro tanto de lo mismo sucede con las licencias municipales.
Un ejemplo de buen hacer en esta materia lo constituyen Benahavís, Fuengirola o Torremolinos, pero sobre todo Estepona, un municipio que ante la difícil situación que afronta Marbella tras la anulación de su PGOU de 2010, ha sabido atraer como ningún otro las inversiones que llegan a la zona. “Hoy en día hay muchas más grúas en Estepona que casi en el resto de Andalucía. Es la demostración de que, independientemente del partido que gobierne, cuando hay un buen equipo al frente, profesional y con ganas de hacer cosas, es posible atraer la inversión de forma masiva. Valga un único dato para demostrar su competencia en este sentido: una licencia en este municipio puede tardar entre una y dos semanas, frente a los ocho, diez o doce meses de cualquiera otro de Andalucía. Ahí está la clave de por qué el inversor quiere estar en ubicaciones donde se le da la seguridad jurídica necesaria para poder iniciar su inversión”, apunta Arranz.

Unir fuerzas por un objetivo común

En definitiva, si se logra avanzar en la dirección correcta en todos los aspectos señalados, Marbella, y con ella toda Andalucía, afrontan la que puede ser la mejor década de su historia. Para ello, habrá de tirar de todas sus fortalezas (gastronomía, clima, contrastes paisajísticos, atractivo inmobiliario…) para hacerles ver a las grandes marcas, comunicando más y mejor, vendiendo la región más y mejor, que enclaves como la propia Marbella, Sotogrande o El Puerto de Santa María son una apuesta segura. En la mano de todos, empresariado, políticos y funcionariado, está el conseguirlo. Sólo así, caminando juntos y eliminando todas las piedras del sendero, el sueño de Ricardo Arranz, como el de tantos empresarios del sector, de ver cómo Andalucía se equipara a los destinos receptores de turismo más importantes del mundo, se convierte en realidad. Mimbres no le faltan. Ai

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