“La arquitectura aporta a la sociedad FELICIDAD con mayúsculas”

Luis Fernández Martínez

Arquitecto. Director de Arapiles Arquitectos Asociados 15 SLP

 

Nacido en 1948 en la capital almeriense, Luis Fernández Martínez se tituló como Arquitecto en la especialidad de Urbanismo en 1976, en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla. Ese mismo año, inició su andadura profesional en la ciudad hispalense junto a Fernando Carrascal Calle y José María Fernández de la Puente Irigoyen, y a partir de 1978 en Almería. en persona_130

En 1975 se asoció con Luis Pastor Rodríguez, con quien en 2002 constituyó la sociedad Arapiles Arquitectos Asociados SL. En 2012, con los también arquitectos María del Mar Fernández, Alfonso Monje y Segundo Cañadas, colaboradores habituales en el seno de Arapiles Arquitectos Asociados, funda la sociedad profesional Arapiles Arquitectos Asociados 15 SLP.

Entre otras cuestiones de interés, entre 1996 y 2000 presidió el Colegio Oficial de Arquitectos de Almería, tras haber sido miembro de la Directiva de la Delegación de Almería del Colegio entre 1982 y 1984, vocal de Cultura de la misma Delegación de 1984 a 1986, y secretario entre 1994 y 1996. Desde 1996 es presidente de la Delegación de Almería y vocal del CCOAAO, y miembro de la Comisión Provincial del Patrimonio Histórico de Almería.

A lo largo de sus 40 años de trayectoria profesional ha desarrollado a través de su estudio todas las tipologías arquitectónicas, tanto en materia de planeamiento como de edificación, en gran medida en la provincia almeriense.

Arquitecto por vocación, asegura que la arquitectura es la más firme de sus “convicciones”, la cual le ha enseñado “a mirar, a pensar, a disfrutar…”, y le ha “ayudado a vivir”. Entiende que el rigor, la racionalidad, la austeridad, el respeto y la honestidad son los principales términos que le definen como arquitecto, y asegura que la arquitectura “tendrá que reinventarse en muchos aspectos tras la crisis”. Sobre la capital almeriense que tan bien conoce lamenta que “la ordenación urbanística de Almería desde la segunda mitad del siglo XX ha sido un proceso de reparación paulatina de desatinos”.

 

En primer lugar, hablemos un poco de su profesión. ¿Cómo nació su interés por la arquitectura?

Fruto, quizás, de diversas circunstancias entre las que cabría destacar tanto la herencia de la frustrada vocación de mi padre que, sin embargo, fue farmacéutico, como la influencia de un magnífico profesor de dibujo, durante el bachillerato, que me enseñó a familiarizarme con la representación de las formas, e incluso como la relación familiar que mi entonces novia (hoy mi mujer) tiene con uno de los más grandes e influyentes arquitectos de la historia de Almería: Trinidad Cuartara, bisabuelo de ella y tatarabuelo de una de mis hijas, también arquitecta.

En aquella época no era difícil, a poca sensibilidad que se tuviera, posicionarse contra el voraz desarrollismo que sustituía impunemente edificios que habían conformado, dignamente, la historia de la ciudad (Cuartara, López Rull, Pradal, Langle…) por otros de bajísima calidad, tanto arquitectónica como constructiva, ambiental… y yo diría que hasta “moral”. En Almería tuvo lugar en los años sesenta y setenta una feroz destrucción de gran parte de su patrimonio arquitectónico.

 

¿Qué representa la arquitectura en su vida?

Con más de 50 años de “relación” con la arquitectura, más que reflexionar sobre su influencia en mi vida tendría que buscar las facetas de desarrollo personal que he conseguido hurtarle a mi condición de arquitecto.

Sin duda la arquitectura ha sido, y es, la más determinante de mis vocaciones, la más firme de mis convicciones y, también, la menos efímera de mis aficiones. La arquitectura me ha enseñado a mirar, a pensar, a disfrutar… y me ha ayudado a vivir.

 

¿Qué términos le describirían como arquitecto?

Rigor: en la búsqueda de las soluciones más adecuadas y ajustadas a cuantos parámetros normativos, económicos, funcionales, formales, etc., conforman el hecho arquitectónico.

Racionalidad: la arquitectura es una disciplina en la que la razón debe aglutinar y ordenar todas las facetas que componen su obra. Me formé en plena vigencia del Racionalismo Arquitectónico, y no puedo sustraerme a su influencia a la hora de proyectar.

Austeridad: se trata de enfrentarse a cualquier intervención arquitectónica economizando medios, tanto formales, buscando soluciones sencillas que eviten formalismos innecesarios que, a veces, sólo buscan la proyección personalista del autor, como económicos, optimizando recursos sin perjudicar el resultado arquitectónico.

Respeto: respeto al cliente, ofreciéndole la mejor opción. Respeto al entorno en que se desarrolla la intervención. Respeto a la normativa, al medio ambiente…, en definitiva, a todo lo que rodea a nuestra arquitectura.

Honestidad: quizás esta amplia cualidad aglutina a gran parte de las anteriores, pero la menciono porque considero que para ser un buen arquitecto lo primero que hay que hacer es ser honesto. Como para cualquier actividad de la que dependa el bienestar humano.

 

¿Su trayectoria ha sido lineal o cree que ha habido diferentes etapas hasta convertirse en el arquitecto que es en la actualidad?

Durante los cerca de 40 años de ejercicio profesional, como es natural, he tenido casi de todo. Siempre desde el ejercicio libre (nunca he sido funcionario ni asalariado) y, también siempre, en colaboración con otros compañeros que me han enriquecido y apoyado profesionalmente.

Desde una primera etapa en la que compartí estudio en Sevilla con Fernando Carrascal y José Mª Fernández de la Puente, grandes arquitectos y entrañables amigos, que duró menos de lo deseado, pero que marcó gran parte de mi trayectoria futura, continuando en Almería con Luis Pastor (fallecido en 2011) en el periodo más largo y productivo de mi actividad, hasta el momento actual en que comparto los avatares de la profesión con Segundo Cañadas, Curra Fernández y Alfonso Monje, formando el estudio Arapiles Arquitectos 15. Desde entonces, decía, mi trayectoria sólo ha sido lineal en lo que respecta a la formación, al aprendizaje y a la experiencia. En el resto de facetas, sin duda, ha habido muchos altibajos, tantos como vicisitudes ha padecido la actividad económica de nuestro sector.

 

¿Ha tenido algún modelo, algún profesional que haya sido de alguna forma su referente?

Sin duda he tenido muchos modelos cuya enseñanza y cuya obra han servido de referencia para mi desarrollo profesional. No sólo uno, hay muchos grandes arquitectos que admiro y de los que he aprendido algo.

El Movimiento Moderno y más aún el Racionalismo supusieron mi fuente de inspiración y aprendizaje, mi base de partida.

Me vienen a la cabeza Adolf Loos, Walter Gropius, Le Corbusier, Mies van der Rohe, Alvar Aalto, Frank Lloyd Right, y tantos más a los que en algún momento he recurrido para estudiar su obra y tomar referencias, que resulta difícil destacar algún predilecto.

Olvidaba al grupo Five Arquitecs, como se denominó la publicación de Gustavo Gili, que tantas veces ocupó mi mesa de dibujo. Hablo de Heisenman, Graves, Gwathmey, Heyduk y Meier, que forman la escuela de Nueva York, cuya fresca, aunque compleja, arquitectura tanto me gustó.

Más recientemente, Álvaro Siza, cuya obra pude conocer en directo, Francisco Sáenz de Oiza, Rafael Moneo, Antonio Cruz y Antonio Ortiz… incluso queridos amigos a la vez que grandes arquitectos como los antes mencionados Fernando Carrascal y José Mª Fernández de la Puente, Antonio González Cordón, los malogrados Luis Pastor y Félix Pozo o nuestro admirado Víctor Pérez Escolano al que debemos tanta sabiduría tantos arquitectos andaluces y españoles.

De todos, a lo largo de mi vida profesional, he aprendido algo, todos en algún momento me han servido de referencia, y seguro que se me olvidan muchos. Cuarenta años dan mucho de sí aunque pasen tan rápidamente.

 

¿Qué hay de sí mismo en cada uno de sus proyectos?

¿Qué queda de uno mismo en cada proyecto? Yo no lo sé, aunque a veces alguien cercano haya comentado al ver alguna de mis obras: “Cómo se nota que la habéis proyectado vosotros”. Bien dicho lo de “vosotros” porque siempre he compartido los proyectos con mis socios, aunque también, en este caso, se incluyen todas las influencias que he tratado de mencionar antes.

 

¿Cuáles son las principales aportaciones de la arquitectura a la sociedad actual?

En noviembre de 1997 tuve el gran honor de coincidir con nuestro gran maestro Rafael de la Hoz Arderius y conseguí sacarle su definición de urbanismo: “Ordenamiento del espacio para la felicidad del hombre”.

Definición que sin duda es extrapolable a la arquitectura y que expresa con poco lo mucho que supone ésta para la sociedad. ¿Qué mejor y cuan amplia cosa puede aportar la arquitectura a la sociedad que la FELICIDAD con mayúsculas? Felicidad cultural, felicidad ambiental, felicidad funcional, felicidad asistencial, felicidad espiritual, felicidad económica, felicidad…

 

¿Qué momento atraviesa hoy en día la arquitectura en España y cómo describiría su situación tras la crisis?

Estamos atravesando una coyuntura especialmente delicada como consecuencia de la crisis económica general, que castiga muy directamente a la construcción. Además, mientras el stock inmobiliario no sea absorbido por el mercado, o amortizado, será difícil hacer nuevos proyectos, incluso considerando un cierto remonte que se observa en el contexto económico de nuestro país.

Posiblemente, tras la crisis, la arquitectura tendrá que reinventarse en muchos aspectos. Deberá proponer modelos más respetuosos con el medio ambiente, investigar las soluciones más eficientes energéticamente, y responder a las demandas sociales, incorporando nuevas tecnologías y adaptándose a las cada vez más cualificadas exigencias del mercado.

 

¿Ha cambiado la crisis la forma de hacer las cosas en el ámbito de la arquitectura?

Sin duda. Ahora se proyecta pensando más en el destinatario final de la obra que como sucedía en pleno boom inmobiliario, buscando, por encima de todo, el máximo aprovechamiento de cada solar. No podemos dar por terminado un proyecto hasta que aparece el usuario. Hoy existe mayor interacción entre arquitecto promotor y comprador.

Por otro lado, la inactividad provocada por la crisis ha servido para que los arquitectos profundicemos en nuestra formación, en muchos casos, sobre todo los más jóvenes, saliendo al extranjero y, esperamos, volviendo con su bagaje lo antes posible.

 

Afirma el profesor José María O’Kean –economista- que la arquitectura tiene mucho que decir en la construcción de la vivienda y la ciudad del futuro, que habrá de apostar por personalizar los proyectos a partir de las necesidades de la demanda y no construyendo ‘en serie’ desde la oferta, y donde además habrá un papel estelar de la innovación y las nuevas tecnologías aplicadas al diseño arquitectónico y urbanístico, así como a los materiales y procesos empleados. ¿Comparte esta reflexión?

Sí, claro que sí. La comparto en toda su integridad. La Arquitectura, “arte y técnica de proyectar, diseñar, construir y modificar el hábitat humano”, tiene, sin duda, un gran protagonismo en el futuro de la nueva construcción en los términos que describe el profesor O’Kean, no me cabe duda, y ojalá sea así por el bien de la sociedad.

 

Tras la dura caída del negocio inmobiliario, ¿la salida al exterior, la internacionalización, ha sido una solución frecuente entre los arquitectos españoles?

Como ya he comentado, la crisis ha influido en la gran emigración que ha tenido lugar entre los jóvenes arquitectos que han buscado fuera el trabajo que no han encontrado en nuestro país. Además, se está produciendo un proceso de internacionalización que beneficiará, sin duda, a nuestra arquitectura. De un lado por la experiencia que los arquitectos “emigrantes” están incorporando a su formación y que revertirá a su vuelta en nuestra sociedad. De otro, el conocimiento que en el resto del mundo se va teniendo de la preparación de que gozamos los arquitectos españoles y que, sin duda, tiene que servir para abrir mercados profesionales en el exterior.

Corremos el riesgo de perder parte del gran capital intelectual que tanto cuesta formar, pero he podido observar que, en gran medida, se está produciendo el retorno de gran parte de los arquitectos que tuvieron que salir y que, con más sabiduría y experiencia, encuentran ya trabajo aquí.

 

¿Tiene la arquitectura española suficiente proyección y prestigio en el extranjero?

Por supuesto que sí. Ya goza de gran reconocimiento internacional nuestra carrera universitaria de arquitectura, como consecuencia, quizás, de su amplísimo temario, y de su prestigio docente, los mejores arquitectos españoles son profesores de las escuelas de arquitectura. Los titulados españoles han cursado todas las asignaturas posibles en relación con el ejercicio de la arquitectura, lo que coloca a nuestros arquitectos en una inmejorable posición de partida, a la hora de competir en el mercado exterior.

La concesión del premio Pritzker de 1996 al gran arquitecto español Rafael Moneo supuso, no sólo un reconocimiento merecidísimo a su calidad, sino también un antes y un después en la proyección internacional de la arquitectura española.

En los últimos años hemos podido ver cómo gran cantidad de magníficos arquitectos españoles han triunfado en el resto del mundo como, por ejemplo: Juan Herreros con el museo Munch en Oslo, el estudio Lamela con Rafael de la Hoz en la Marina de Abu Dabi, Alfredo Muñoz con el complejo Ela en India, o Luis Vidal con el aeropuerto de Heathrow, Cruz y Ortiz en el Rijksmuseum de Ámsterdam, Alejandro Zaera-Polo, decano en Princeton, Iñaki Aldaiz catedrático en Virginia, Alberto Campo Baeza en Chile, Iñaki Abalos… y tantos otros. Ellos nos iluminan y nos ayudan a mirar al futuro con optimismo.

 

Y la rehabilitación, tanto edificatoria como urbana, ¿está teniendo mucho protagonismo en su sector como fuente de riqueza y empleo?

Quizás una de las aportaciones de la crisis a nuestro sector ha sido, sin duda, el incremento de la rehabilitación, tanto edificatoria como urbana.

El parque inmobiliario español ha envejecido casi a la par que los crecimientos de obra nueva previos, y en gran medida culpables, a la crisis inmobiliaria que acabamos de padecer. Sin duda la restauración y rehabilitación de edificios, siempre necesarias para renovar el inmenso patrimonio inmobiliario de nuestro país, ha alcanzado gran protagonismo en esta época en la que la edificación de nueva planta ha sufrido una importante recesión.

La inversión privada se ha sabido adaptar a los nuevos tiempos y ha protagonizado la renovación, la adaptación normativa y, en definitiva, la prolongación de la vida útil de los edificios, activando, de esta forma, el sector de la construcción, tan resentido en los últimos años. Es económica y socialmente más rentable invertir en reformar y mantener que en derribar y edificar de nuevo.

 

La sostenibilidad, y en especial la eficiencia energética, están cobrando un protagonismo cada vez más elevado en la edificación, merced especialmente a las exigencias europeas en la materia. ¿Se ha avanzado mucho en este terreno? ¿Se está apostando en España por una arquitectura ‘verde’? ¿Cree que el futuro está en la edificación de ‘cero emisiones’?

Creo que sí, en España se aplica el Código Técnico de la Edificación, de obligado cumplimiento en la redacción de proyectos, y en él se incluyen las normas de “eficiencia energética” imprescindibles para la sostenibilidad de la edificación.

El futuro de la arquitectura pasa por la incorporación, como valor añadido, de las tecnologías adecuadas para conseguir el grado máximo de eficiencia energética en los edificios, haciéndolos sostenibles y buscando el objetivo de eliminar las emisiones nocivas. En la actualidad empezamos a buscar, desde los proyectos, los edificios con certificación de evaluación de sostenibilidad, emitidas por organismos internacionales como el Breeam europeo, el Leed americano y otros.

Quizás estemos en el camino de incorporar al concepto de “calidad arquitectónica” el compromiso de sostenibilidad objetivado mediante cualquiera de las certificaciones que empiezan a proliferar.

 

Centrándonos en el desarrollo de su profesión, ¿cuáles son los proyectos más importantes o significativos que ha liderado y cuál destacaría como su obra más representativa?

Una de las obras más representativas de mi primera etapa profesional con Luis Pastor puede ser la Comunidad Cervantes de 42 viviendas unifamiliares adosadas en Aguadulce, Roquetas de Mar (Almería), que fue publicada en diversos medios como: “Transformaciones”, “Historia del arte en Andalucía”, revista “AV” y “Guía de Arquitectura de España”. De la última etapa con él caben destacarse tanto la restauración, reforma y construcción del Edificio de las Mariposas como el edificio de viviendas y oficinas en Puerta de Purchena, ambos en Almería; siendo el más representativo de la última etapa con Arapiles 15 el edificio de Cajamar en el PITA.

Todo lo anterior, sin dejar de mencionar numerosas actuaciones en residencial privado y público, edificios sanitarios, administrativos, docentes, comerciales y deportivos.

 

Como arquitecto especializado en urbanismo, estrechamente vinculado a la provincia de Almería, ¿ha participado de alguna manera en su desarrollo?

En la etapa de crecimiento urbanístico que se vivió en España desde los años 1980 hasta el año 2007, previos a la crisis, hemos participado en un gran número de planes urbanísticos, tanto de ámbito general (los menos), entre los que se encuentran los P.G.O.U. de los municipios Almerienses de Fondón y Canjáyar, así como los P.A.U. y Planes Parciales redactados hace ya más de 20 años en los municipios de Pájara y Antigua de la isla de Fuerteventura, en Canarias, en colaboración con Gonzalo Hernández Guarch y Juan Manuel López Torres, promovidos todos por las respectivas administraciones. Hemos redactado, además, gran cantidad de planeamiento de desarrollo, sobre todo en la provincia de Almería.

Nos satisface haber participado, en gran medida, en el crecimiento urbanístico de muchos municipios y, en concreto, en el de Almería con planeamientos de desarrollo tan determinantes como el plan Parcial del Toyo-1, en el que contamos con la estimable colaboración de Salvador Moreno Peralta, promovido por EPSA y el propio Ayuntamiento, o el sector SUO-MNO-05 donde, tras el desarrollo urbanístico, se está construyendo un gran centro comercial promovido por Bogaris Retail.

 

¿Cuáles son a su juicio las principales virtudes, defectos y carencias del urbanismo en la capital almeriense?

La ordenación urbanística de Almería desde la 2ª mitad del siglo XX ha sido un proceso de reparación paulatina de desatinos. Desde que en 1962, un pleno municipal modificó las ordenanzas del plan de Prieto Moreno de 1950, permitiendo una mayor altura de las edificaciones en consonancia con el inculto y voraz desarrollismo imperante en la época en España, en 1973 un nuevo y correcto plan, reorientador y reconductor de las prácticas viciadas del anterior, redactado por el equipo dirigido por Ángel Orbe, sin embargo sufrió alteraciones y modificaciones introducidas por técnicos municipales, no por los redactores, que lo inutilizaron totalmente. La ciudad, pasto del afán desarrollista, quedó altamente lesionada.

Fue con el P.G.O.U. del 86, redactado desde el ayuntamiento por el equipo dirigido por Gerardo Roger Fernández, cuando empieza realmente la ordenación urbana de la ciudad con criterios contrastables en beneficio de la Almería del futuro y como punto de partida de las revisiones subsiguientes que fueron, el P.G.O.U. del 98 y el actual de 2012 aún pendiente de aprobación definitiva por parte de la Junta de Andalucía. Estos planes, consecuencia lógica de la transformación urbana, proponen, cada uno, crecimientos y operaciones urbanísticas que están contribuyendo a la incorporación de esta ciudad a la modernidad y al desarrollo sostenible.

A grandes rasgos cabría simplificar las propuestas respectivas de los citados planes. El P.G.O.U. 86 propuso la ordenación inconexa de los barrios, el equipamiento del suelo urbano consolidado, recomponiendo la ciudad con el objetivo de potenciarla como centro administrativo y de servicios a nivel provincial y metropolitano. Se ordenan las Ramblas, el eje litoral y la Avenida del Mediterráneo.

El P.G.O.U. 98 propone la ocupación urbana de la Vega de Acá hasta el cauce del río a levante, el soterramiento de las vías para suturar la fractura del centro con los crecimientos a levante, el reconocimiento del Toyo-Retamar como unidad urbanística integrada en discontinuidad con el núcleo urbano, etc.

En el futuro nuevo Plan de 2012 se propone la revitalización del amplio y degradado centro histórico, el saneamiento y dignificación de los barrios como Chanca-Chamberí, los Almendros, Puche y otros, el saneamiento del entorno de la Alcazaba, el soterramiento de nuevo, la construcción de la nueva estación terminal del futuro AVE y la integración Puerto-Ciudad.

 

¿En qué situación se encuentra dicho Plan de 2012?

Está pendiente aún de aprobación definitiva y con una reciente orden del Gobierno andaluz que recoge, para su subsanación, hasta 9 informes sectoriales y la necesidad de redactar la “nueva” declaración ambiental estratégica. Lo que aparentaba ser, según los políticos, de escasa entidad y fácilmente subsanable, parece enconarse, y el final no se ve cercano. Quizás haya que redactar un nuevo documento y someterlo al Pleno municipal para su aprobación.

 

¿Qué implicará para Almería la integración Puerto-Ciudad?

Dicha integración recoge una vieja aspiración ciudadana que aún recuerda cómo los almerienses utilizábamos el puerto como zona de paseo y esparcimiento sin restricción alguna. La disposición de la Administración municipal y de la autoridad portuaria son favorables a tal operación, que no está exenta de dificultades dada la “tensionada” zona que hay que ordenar. En una primera fase se pretende ordenar e integrar el muelle de levante, duplicando su superficie, dotándolo de un uso terciario-comercial y mejorando la comunicación peatonal con el resto de la ciudad.

 

Actualmente lidera un equipo de profesionales en Arapiles Arquitectos Asociados. ¿Qué servicios ofrecen desde dicho estudio?

El estudio se ha dedicado desde sus comienzos al amplio abanico de la disciplina arquitectónica y urbanística, pasando por la mayoría de las tipologías edificatorias de obra nueva, rehabilitación y restauración hasta el planeamiento urbanístico y el diseño de interior y de mobiliario.

El objetivo principal de este grupo multidisciplinar es dar respuesta a todas las necesidades de nuestro cliente con la máxima calidad y eficacia.

 

¿Qué les distingue?

Los mismos términos con los que describí anteriormente mi faceta de arquitecto: rigor, racionalidad, austeridad, respeto y honestidad, además de una importante dosis de juventud, profesionalidad y experiencia que, entre los socios, aportamos.

 

¿Cuáles son los proyectos que tienen en marcha o en previsión?

Actualmente estamos dirigiendo las obras del Centro Comercial Torrecárdenas en la SUP ACA-MNO-05 de Almería, promovido por Bogaris Retail S.L., cuyo proyecto realizamos en 2015. Recientemente hemos entregado el Plan Especial de Ordenación Urbana del ámbito del Dique de Levante del Puerto de Almería como primera fase del Proyecto de Integración Puerto-Ciudad. Y estamos comenzando a trabajar en un concurso privado al que hemos sido invitados junto con otros seis o siete equipos de la provincia y alguno más, nacional, para la ejecución de 230 viviendas en 2 parcelas situadas en el antiguo “Toblerone” de Almería.

 

Para concluir, ¿otras pasiones, aparte de la arquitectura, a las que le guste dedicar su tiempo libre?

¿Pasiones?, pocas y poco “apasionadas”. En el aspecto cultural he sido y soy un gran aficionado a la música de calidad, bien sea clásica como moderna, romántica o electrónica, dodecafónica o rock, mínimal o jazz.

En el aspecto deportivo, he sido jugador aficionado de golf. He disfrutado mucho practicándolo y ahora, que no juego, me mantengo vinculado y disfruto mucho siguiéndolo. No descarto volver a pelear con la bola y los hoyos.

Durante los últimos 20 años he disfrutado, también, del tiempo libre con mi afición a la vitivinicultura que, en la comarca de Laujar-Alpujarra de gran tradición en estas “artes”, he podido desarrollar con entusiasmo, en contacto con aquella privilegiada naturaleza, y asistiendo con satisfacción al desarrollo de la actividad en la zona. Ai

 

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