“El futuro no va a ser otro que un futuro 100% renovable”

Francisco Arteaga

Director general de Endesa Andalucía y Extremadura

 

Francisco Arteaga Alarcón nació en Sevilla en 1960. Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Hispalense y diplomado en Alta Dirección de Empresas y en Alta Dirección de Empresas Líderes por el Instituto Internacional San Telmo y por el IESE, inició su andadura profesional como auditor en la firma Price Waterhouse.

Ingresó en la Compañía Sevillana de Electricidad en diciembre de 1986, desempeñando distintas responsabilidades. En mayo de 1989 pasa a formar parte del Gabinete de Presidencia, como adjunto al vicepresidente y consejero delegado. En 1992 fue nombrado director adjunto y en 1994 director. En junio de 1997 fue designado director económico-financiero de Sevillana Endesa, responsabilizándose de la implantación en Sevillana de varios proyectos corporativos y de reordenación societaria del Grupo. En agosto de 1999 fue nombrado subdirector general del Negocio de Distribución de Endesa, y desde enero de 2000 hasta junio de 2002 ejerció como director general de Distribución en funciones, periodo en el cual se responsabilizó de la constitución de Endesa Red y Endesa Distribución Eléctrica, y de la integración societaria de las distribuidoras de Endesa en España, culminada en abril de 2002. Posteriormente continuó como administrador delegado de Endesa Distribución Eléctrica y subdirector general de Endesa Red. En el mes de marzo de 2009, fue nombrado director general de Endesa Andalucía y Extremadura, cargo que desempeña en la actualidad. Es asimismo presidente de la Asociación de Empresas de la Energía de Andalucía y miembro de los comités ejecutivos de la Confederación de Empresarios de Andalucía y de la Cámara de Comercio de Sevilla, entre otras representaciones empresariales. Francisco Arteaga, como la firma a la que pertenece, es un apasionado defensor de la protección al medio ambiente y la sostenibilidad en todas sus dimensiones. Afirma que optimizar el consumo energético es una tarea que beneficia a todos, y que por tanto es el camino en el que  hay que avanzar. “Todo lo que sigamos recorriendo en este camino será competitividad para la sociedad del futuro”. Razones no le faltan.

 

¿En qué medida se está reflejando la recuperación económica en la demanda energética? ¿En Andalucía las cifras son similares a las del resto de España?

Efectivamente, se está notando una cierta recuperación en el consumo energético. Hay que matizar que nuestra medición inmediata y fiable es la del consumo eléctrico, no de todo el consumo energético. El consumo eléctrico es apenas el 50% del total del consumo energético, pero si nos centramos en el eléctrico hay un dato muy significativo: en 2016 la demanda de energía eléctrica en Andalucía ha crecido prácticamente un 2,5% respecto al año anterior, y eso significa que se empieza a notar un cierto nivel de recuperación en el consumo energético que entendemos está vinculado a un cierto nivel de recuperación en la actividad económica. Respecto al conjunto del país estamos muy por encima de la media, porque los datos agregados a nivel de país no superan el 1,5%.

 

¿Cuáles son los principales desafíos que afronta el sector energético nacional a corto y medio plazo?

En primer lugar, continuar cumpliendo los objetivos de cualquier sistema, que son tres: garantizar en términos de calidad y seguridad el suministro de todos los consumidores, proteger el medio ambiente y luchar contra el cambio climático, y generar un sistema energético lo más eficiente posible que contribuya a la competitividad del conjunto del país.

A corto y medio plazo los objetivos son, seguir gestionando las instalaciones actuales con los mejores niveles de calidad, y prepararnos para el desarrollo futuro, pues afrontamos un reto de cambio y reenfoque total en cuanto a los paradigmas energéticos. Desde que se aprobó en la Convención de París el objetivo de descarbonización de la economía, hay un consenso total respecto a que la lucha contra el cambio climático es una obligación de todos. Endesa y el Grupo Enel lideran esta apuesta por una descarbonización de la economía de una forma decidida y sin ningún tipo de duda, porque es el futuro del planeta. Eso propicia que a corto y medio plazo empecemos a trabajar por liderar la transición energética hacia ese sistema descarbonizado, pero manteniendo una garantía de cobertura de las necesidades, no dando saltos al vacío e intentando hacerlo de una forma progresiva más respetuosa con el medio ambiente y garantizando el máximo nivel de eficiencia.

 

Los objetivos marcados por la UE en materia de emisiones implican un mayor desarrollo de las renovables. ¿En qué medida suministra su empresa energía procedente de fuentes renovables en Andalucía?

Nosotros participamos de un sistema global, donde hay agentes productores y agentes vendedores, y hay una separación jurídica entre los distintos negocios. En el negocio regulado de la distribución, Endesa es el principal distribuidor en Andalucía (95%); asimismo, tenemos una parte de generación y otra de comercialización donde también somos líderes, aunque hay otros muchos agentes que actúan. En definitiva participamos del mix energético, no sólo andaluz sino español. En Andalucía, más del 40% de la generación de electricidad procede de fuentes sin emisiones; si sumamos gas, ciclos combinados con niveles de emisión menor, llegamos al 65%. Endesa a través de Enel Green Power España, de la que posee el 100%, tiene una potencia instalada en Andalucía de 315 MW, por lo que abanderamos decididamente la evolución a esa  incorporación progresiva de las energías renovables, si bien tenemos que hacerlo técnica y económicamente viable. Técnicamente viable para garantizar la cobertura de la demanda de forma ininterrumpida, porque hay energías como la eólica y la fotovoltaica que dependen de las condiciones climatológicas. Así pues, tenemos que desarrollar técnicas de almacenamiento que completen esa producción, y mientras llega esa transición aprovechar de la forma más eficiente posible la generación convencional. A eso hay que añadir también una gestión de la demanda donde los conceptos de eficiencia y programación adecuada de consumo vayan teniendo cada vez más cabida, porque hay horas del día en las que es mucho más barato producir y por tanto consumir electricidad que en otras, y si podemos gestionar esa curva de demanda, podríamos optimizar también el uso de las energías renovables.

Hay otro concepto fundamental. Nosotros pensamos que la vía para proteger el planeta es electrificando la demanda de energía; no olvidemos que electricidad y energía no son sinónimos. La energía eléctrica es la única que no tiene emisiones en el consumo, por eso al final será necesario que todos los consumos sean eléctricos. Pero no es suficiente; además, la producción de energía eléctrica tiene que ser de fuentes renovables. La integración de las renovables en el sistema eléctrico se consigue teniendo unos sistemas de almacenamiento y unos sistemas técnicos de generación más eficientes que aprovechen más horas de viento o sol, completando todo con una gestión inteligente de la demanda a través de las redes inteligentes. Todo eso representará un proceso de transición de aquí al año 2050, que es el objetivo de París, donde el papel de las térmicas habrá de ser cada vez menor, con menos peso porcentual en la producción, pero igual peso cualitativo en la seguridad de abastecimiento.

 

¿Confía en que las fuentes renovables ocupen un lugar cada vez más importante en España y Andalucía?

Completamente. Es una convicción profunda que tenemos en Endesa, que el futuro no va a ser otro que un futuro 100% renovable, pero no de forma utópica, sino confiando en la evolución tecnológica y en la gestión adecuada de la planificación energética, teniendo muy claros los objetivos y tomando las decisiones más adecuadas para alcanzarlos. Como decía antes, primero debemos tener claro que hay que ir propiciando el pasar consumos energéticos de otro tipo de fuentes a consumos eléctricos, porque es lo único que garantiza que no haya emisiones en el consumo. Y segundo, ir propiciando que la nueva generación que se desarrolle, que va a ser prácticamente en su totalidad renovable, se pueda producir cuando queramos, no sólo cuando las condiciones meteorológicas lo permitan, y que se pueda almacenar cada vez en mayor volumen, gracias en gran medida a la evolución en materiales y tecnología que va a permitir que podamos tener cobertura de fallos o de déficit de producción. Pero todo eso se tiene que complementar con una gestión inteligente de la demanda de energía. Hay consumos que tienen que producirse a unas horas determinadas, pero hay otros muchos que se pueden programar para otras horas, y eso permitiría acompasar mejor la demanda y la oferta. Gestionando conjuntamente demanda y oferta se puede conseguir el objetivo final de una economía descarbonizada.

 

¿Cree en el vehículo eléctrico como una opción cada vez más competitiva?

Indudablemente, de hecho, ya lo es. El gasto del consumo eléctrico del coche representa entre la octava y la décima parte del gasto en consumo de gasolina, a lo que habría que sumar las virtudes desde el punto de vista medioambiental. Al final, el vehículo eléctrico se extenderá a todos los ámbitos, pero donde ya no hay duda de que es viable es en las ciudades.

De hecho el vehículo eléctrico es una de las apuestas decididas de Endesa, donde en los últimos seis años hemos multiplicado por 4 el número de vehículos eléctricos de nuestra flota y hemos desarrollado un plan de movilidad eléctrica para empleados al que se han adherido más de 240 empleados.

Pero hay que seguir trabajando en el desarrollo del vehículo eléctrico para mejorar temas como el precio de las baterías, o la autonomía. Sobre esto último, la mayoría de los vehículos eléctricos que existen en el mercado tienen una autonomía mínima de 120-130 kms, más que suficiente en una ciudad, aparte de que hay algunos que llegan ya a los 400 y 500 kms. El vehículo eléctrico en una ciudad es totalmente competitivo y aconsejable. Las dificultades llegan cuando se trata de desplazamientos fuera de ciudad, por eso hay que seguir avanzando en mayor capacidad de almacenamiento y por tanto de autonomía, y también en puntos de recarga.

En este sentido Endesa ya ha instalado cerca de 1.000 puntos de recarga, tanto convencional como rápida, por toda la geografía española. A los puntos de recarga públicos, se unen los privados, por ejemplo, en viviendas unifamiliares o en comunidades de vecinos donde progresivamente se están instalando los sistemas de conexión para las recargas. Y cada vez se irán extendiendo más en edificios públicos como centros comerciales, hospitales, aparcamientos y demás.

 

¿Cuándo representará el vehículo eléctrico la mayoría del parque automovilístico?

Todo cambio requiere su tiempo. Por poner un símil, cuando el vehículo de motor sustituyó al de tracción animal, no fue de un día para otro. Pasaron muchos años en los que la penetración del vehículo a motor fue muy lenta. Con el tiempo, por razones tecnológicas y de facilidad de despliegue, se impuso el motor a combustión. Ahora estamos en ciernes de llegar a esa auténtica revolución en materia de movilidad eléctrica, con cada vez más firmas de automóviles apostando por este vehículo. Será un círculo virtuoso que irá propiciando que a más producción, menores costes, mayor desarrollo tecnológico en almacenamiento y en puntos de recarga y una consecuente extensión generalizada. Yo diría que aunque hoy nos parezca imposible, dentro de 20 años será lo más natural del mundo.

En cualquier caso hay que tener presente que amortizar la compra de un vehículo no se hace en tres días. La mayoría de los usuarios amortizan el vehículo en torno a 10 años, de modo que se va a producir una renovación a medida que el parque se vaya haciendo lo suficientemente antiguo como para que tengas que tomar la decisión de volver a comprar. Pero seguro llegará un momento en que todos los vehículos serán eléctricos.

Para facilitar este proceso, en Endesa tenemos una oferta excepcional: por menos de dos euros al día te proporciona el punto de recarga, la instalación y el mantenimiento, lo que significa menos de 60 euros al mes. Eso a largo plazo es imbatible.

 

La apuesta por parte de los usuarios por este tipo de vehículos dependerá también de la extensión de la red de cargadores públicos. ¿Cuáles son los planes de Endesa en esta materia para Andalucía?

Como comentaba, Endesa ha desplegado cerca de un millar de puntos de recarga instalados por toda España, pero tenemos dos dificultades que hay de ir resolviendo. La primera, la regulación, que no está todavía muy definida en lo que se refiere a que el distribuidor de energía eléctrica sea gestor de puntos de recarga. Es un tema sobre el que hay que reflexionar.

En todo caso, nuestra apuesta es total, y precisamente tenemos planes de incentivación del vehículo eléctrico, incluso entre nuestros propios empleados, como antes apuntaba. De hecho, ha habido años en que Endesa ha generado un tercio de la demanda de vehículo eléctrico de España. Hemos llevado a cabo programas muy atractivos para nuestros empleados, apoyando las medidas generales con medidas particulares de financiación, con un éxito rotundo, tanto que nuestros profesionales están demandando nuevos planes que se están habilitando, e incluso nos estamos planteando la posibilidad de extenderlos a los entornos cercanos a nosotros, familias, amigos, empresas afines, colaboradores, entidades públicas como ayuntamientos, etc.

En general, el proceso va a ser como una mancha de aceite que se va a ir extendiendo cada vez más rápidamente.

 

¿Es costoso instalar un punto de recarga?

Es costoso cuando lo haces individualmente y sin una planificación. Si, por ejemplo, en un bloque de viviendas, en el garaje, hicieras un proyecto global de electrificación de todas las plazas, sería mucho más barato. No es lo mismo ir X veces a resolver una instalación que hacerlo una sola vez con los técnicos y las herramientas adecuadas. Yo confío en que en el futuro la legislación establezca que los nuevos inmuebles vengan dotados con punto de recarga en las plazas de garaje. Las viviendas unifamiliares con garaje lo tienen muy fácil. Las comunidades de vecinos tendrán que ponerse de acuerdo y tomar decisiones. Un solo punto para una comunidad de vecinos no compensa, porque la complejidad de gestionar quién lo ocupa es inmanejable.

 

Mirando hacia un futuro donde el vehículo eléctrico adquiera un peso notable en el parque automovilístico, ¿está Andalucía preparada para lo que esa demanda energética puede representar?

Por supuesto. Primero, una precisión que ya hicimos antes, los sistemas energéticos y eléctricos fundamentalmente no son sistemas aislados en general. Andalucía está interconectada con el resto de España y esta a su vez con el resto de Europa. En general, nuestra comunidad está perfectamente integrada con el resto del sistema eléctrico español, por tanto, la magnitud de referencia no es la capacidad de Andalucía exclusivamente, sino del conjunto del sistema, pero incluso si lo analizamos en términos andaluces, hoy en día la red que tenemos es muy moderna y tiene capacidad suficiente.

No obstante, en el caso de que todo el consumo actual de movilidad convencional se pasara a eléctrica, lo que supondría un incremento en torno a un 20% del consumo eléctrico, tenemos: primero, tiempo para adaptarnos; y segundo, holgura, tanto en el parque de generación como en la red de distribución y transporte, es decir, hay capacidades que permiten acompasar en el tiempo ese incremento de demanda con una cobertura sin problemas. Ese no va a ser un factor crítico del futuro.

 

Cambiando de temática, ¿qué implicación tiene Endesa en los proyectos de Smart Cities?

Endesa es uno de los líderes mundiales en desarrollo de redes inteligentes, smart grids y smart cities. El concepto de smart city llegó a España de la mano de Endesa, fundamentalmente por Málaga. Málaga ha sido pionera en el desarrollo de este tipo de iniciativas integrales e integradas. Integrales en el sentido de que se contemplan todos los aspectos relacionados con el sistema eléctrico, e integradas porque se hace de una forma coordinada. Todo lo que hablábamos del futuro se está experimentando en un living lab, en un laboratorio real en Málaga, en un barrio con 12.000 clientes viviéndolo día a día, clientes domésticos, residenciales, de servicios, e incluso alguna pequeña industria. Lo que estamos haciendo es integrar energías de todo tipo, fotovoltaica, pequeña eólica, cogeneración…, probando todo tipo de tecnologías, para que esa optimización entre las curvas de oferta y demanda se garantice. Desde que empezara su andadura en 2009, Smartcity Málaga ha logrado un ahorro de más del 25% en el consumo eléctrico. Esto ha sido posible en parte gracias a la involucración de los clientes.

 

¿Por dónde va entonces el futuro en optimización de la demanda?

La optimización de la demanda pasa por el llamado Internet de las cosas. Es decir, la comunicación directa entre automatismos, la digitalización y la evolución tecnológica, de forma que los elementos de consumo, los electrodomésticos, los puntos de consumo de un hogar, un servicio determinado o una industria, estén interconectados y se entiendan con los mecanismos de medida, como son los telecontadores. Hablamos de procesadores inteligentes que gestionen la domótica, para que de una forma automática, sin tener que estar las personas pendientes de ello, se vaya gestionando la forma más óptima de consumir. Esto es algo que cada vez se va a extender más aunque hoy parezca ciencia ficción. Los electrodomésticos empiezan a estar interconectados y tener sistemas inteligentes que permiten ordenar su funcionamiento para que sean más eficientes en lo que a consumo se refiere.

 

Pero habrá quien piense que a Endesa lo que le interesa es facturar más…

A Endesa, frente a lo que se pueda imaginar, no le interesa facturar más, le interesa obtener un sistema lo más eficiente posible. Cuando nosotros tenemos clientes que derrochan energía y hacen que se consuma combustible que importamos, no gana nadie. Pasa igual en cualquier actividad de la vida. Cuando alguien tiene un coche y no lo usa, sería mejor no tenerlo y usar un taxi puntualmente cuando necesite desplazarse. Los activos se rentabilizan si se usan. Lo ideal es tenerlos al 100% todo el tiempo, porque el coste fijo de esos activos divididos por las horas de uso, hace que el coste unitario sea muy bajo. Sin embargo, activos ociosos hacen que repartas ese coste entre menos horas de utilización y que consecuentemente ese coste unitario suba mucho. La clave es la gestión de los activos de forma que estén utilizados al máximo y de la forma más eficiente, lo que repercute en menor necesidad de red para cada kilovatio consumido y en menor necesidad de plantas de generación para cada kilovatio final consumido, porque estás aprovechando mejor los activos. Son ahorros de eficiencia que benefician a todos. Es una idea clave la eficiencia como vía de captación de ahorros tanto para el consumidor como para la compañía suministradora.

Y tenemos claro que la eficiencia energética es posible, lo que tenemos que procurar es que cada vez sea más fácil y no suponga un esfuerzo grande para el cliente, sino que cada vez esté más soportada por automatismos.

 

Retomando la cuestión de las smart cities, ¿cómo valora los objetivos alcanzados por Smart City Málaga?

Como decía antes, el grado de éxito es muy elevado, porque ha permitido cubrir todos los objetivos que teníamos. Primero, como living lab, hemos contrastado muchas aplicaciones tecnológicas en materia de generación, de distribución, de gestión de la energía, de integración, de automatismos, de control informático, ha sido un test real de una gran gama de tecnología que nos ha permitido comprobar qué cosas funcionan mejor, cuáles peor y cuáles son las líneas de desarrollo futuro para optimizar. Segunda cuestión, nos ha permitido comprobar que es técnicamente factible una smart city basada en una red inteligente, y nos ha posibilitado identificar cuáles son los obstáculos principales que tenemos para que eso se extienda a la generalidad. Las dificultades son de dos tipos, una económica, pues cuando haces algo como prueba la falta de economía de escala hace que sea menos viable económicamente; y una segunda es la regulación, porque quizás no se ha visto desde la óptica de una revolución futura. Si los costes de las redes inteligentes los soportan hoy en día las empresas distribuidoras, mientras los beneficios los reciben los clientes o las empresas comercializadoras o generadoras, existe un divorcio entre quién tiene que invertir y quién obtiene los retornos. La regulación debe contemplar una adecuada remuneración a la actividad regulada de distribución para incentivar el desarrollo de smart cities, que se va a recuperar con creces por las eficiencias que se obtienen en las otras actividades del sector, y en los ahorros que pueda tener el consumidor final.

 

¿Los planes para Sevilla u otras capitales andaluzas como ciudades inteligentes?

Tenemos mucha ilusión en desarrollar proyectos en todas las ciudades de España y en particular de Andalucía, que como decía antes es un poco abanderada a nivel nacional. En Sevilla tenemos un proyecto muy bonito, Smart City Cartuja, que tiene como valor añadido principal un elevado componente tecnológico por el tipo de consumidor que existe, un consumo de empresas tecnológicas, de servicios, más B2B (business to business), consumidores eléctricamente más cualificados. Es decir, se trata de empresas que tienen especialistas técnicos en materia de gestión de sus consumos e incluso con plantas de autoproducción. De este modo, tiene un atractivo adicional desde el punto de vista de involucración y gestión por parte del cliente.

Su segundo valor añadido es que eléctricamente está muy bien definido, porque la Isla de la Cartuja es una isla, y aunque está muy bien conectada con el resto de la ciudad, tiene dos subestaciones que la alimentan, por lo que los balances eléctricos son muy fáciles de hacer. En tercer lugar, porque es la prueba de fuego para comprobar su viabilidad económica. En el futuro tocará decidir entre invertir en transformadores, líneas y elementos físicos, en hierro como se suele decir coloquialmente, o en inteligencia artificial y automatismos. Cuando tienes una subestación saturada y tienes un incremento de demanda de unos cuantos kilovatios, te ves obligado a duplicar la capacidad de la subestación con un nuevo transformador que hasta que se llene es tremendamente ineficiente. Si consigues gestionar el sistema de forma que esa demanda se absorba con el mismo equipamiento eléctrico, con esa filosofía de distribuir las cargas y de hacer más plano el consumo, el esfuerzo económico que hagas para conseguir esa gestión inteligente de la red se compensa con el ahorro para el sistema de tener que instalar un transformador.

 

¿Es posible mejorar sustancialmente la eficiencia energética de nuestros edificios en el ámbito residencial?

Hay un recorrido enorme porque hay varias líneas clarísimas de actuación. Partiendo de la base de que el simple hecho de tener desconectados los aparatos mientras no se necesitan ya implica un ahorro importante, hay que destacar dos elementos fundamentales. Por un lado, la iluminación eficiente, en sustitución de las tradicionales lámparas incandescentes, teniendo presente que las luminarias representan una parte importantísima del consumo de los hogares. En este terreno estamos teniendo avances enormes. Un segundo aspecto es el de la climatización Vs aislamiento. Es importante que no se escapen el calor o el frío por ninguna parte. Hay infinidad de casas, sobre todo en el sur, donde no existe un cerramiento eficiente que podría representar un gran ahorro. Cuando hablo de la distribución eléctrica, siempre digo que consiste fundamentalmente en que conduzca el que tiene que conducir y que aisle el que tiene que aislar. Es decir, la electricidad que vaya circulando sin resistencias por el conductor -mientras mejor es la línea menos pérdidas hay-, y que la cobertura o el aislamiento impida que haya derivaciones, que es lo que produce las averías. En climatización ocurre lo mismo, lo que tenga que aislar del frío o el calor externo, que aísle, y lo que tenga que aprovechar la temperatura interior o exterior, que la aproveche.

Se trata en todo caso de usar racionalmente la energía, hay que consumir lo necesario, pero no derrochar.

 

¿Y en el empresarial? ¿Han investigado qué sectores son los más eficientes y en cuáles hay más margen de mejora?

Sí, recientemente Endesa ha publicado el primer Informe sobre el Comportamiento Energético de las Empresas Españolas 2016, del que se desprende que el 81% de las pymes de este país no han puesto en marcha medidas de eficiencia energética. Según este informe la falta de concienciación se debe en general a un desconocimiento del propio consumo, así como a las limitaciones para la inversión en instalaciones y equipos que mejoren la eficiencia energética.

Por sectores, el Industrial es el que más podría ahorrar si implementara medidas de eficiencia energética, también debido a su tamaño, una media de mínimo 2.400 euros año. El sector Agrario le sigue con ahorros por encima de los 2.100 euros al año y el Terciario con ahorros como mínimo de 2.000 euros al año.

En cualquier caso, ya se trate del ámbito empresarial o del doméstico, es indudable que el primer incentivo para optimizar es el ahorro en costes; pero si este incentivo no fuera suficiente, debe serlo el medio ambiente, el cuidado del conjunto del sistema. Soy optimista y creo que se está avanzando mucho en este camino, y todo lo que sigamos recorriendo será competitividad para la sociedad andaluza del futuro.

 

Para concluir, inversiones previstas en Andalucía para 2017.

Para nosotros el concepto de inversión tiene distintas acepciones, el activo que se incorpora y el total de actividad que se desarrolla. Los recursos que aplicamos cada año en Andalucía, además de los variables de compra de combustible y otros inputs energéticos, para desarrollar nuestros activos tanto en su extensión como en su mantenimiento, superan los 1.000 millones de euros anuales. No todo es inversión nueva, sino que hay parte de reposición y mantenimiento de instalaciones. Ai

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