“España se ha dotado de unas infraestructuras que son la admiración de todo el mundo”

Ingeniero de Caminos por la Escuela de Madrid y diplomado en Urbanismo por el Instituto de Estudios de Administración Local, José Alba García es uno de los profesionales más reconocidos y prolíficos de Andalucía en su sector. En sus 45 años como profesional, ha intervenido en el estudio y redacción de hasta 350 trabajos relativos a autopistas, autovías y carreteras, que suman un total de 4.078 kilómetros.

Recién finalizados sus estudios de Ingeniería, inició su trayectoria como jefe de Vías y Obras del Ayuntamiento de Málaga, en el periodo 1970-80, en tanto que entre el 70 el 82 fue también profesor universitario. Al término de esta etapa docente funda Urbaconsult, empresa consultora de Ingeniería. A esta le siguieron Genista, firma especializada en actividades relacionadas con la jardinería, el paisajismo y el medio ambiente; y ARCS Estudios y Servicios Técnicos, consultora de Ingeniería continuadora de la actividad del Departamento de Transportes de Urbaconsult. Ha sido miembro -aún lo sigue siendo en algunos casos- de las directivas de varias organizaciones sectoriales, al tiempo que ha desarrollado una intensa actividad como conferenciante. Asimismo, ha intervenido en numerosos estudios y proyectos de gran calado, entre ellos en la elaboración del I´y II Plan Estratégico de Málaga, al tiempo que ha recibido diversos premios.

Sin embargo, lo que más admiración despierta de José Alba en las distancias cortas no es la confirmación de este brillante currículo: lo son sus vastos conocimientos; la solidez y la lógica concluyente de sus argumentos; la fluidez, riqueza y amenidad de sus reflexiones; la fidelidad a sus convicciones y, sobre todo, sus valores humanos. Son estos valores los que le sitúan lejos del egocentrismo propio de quienes vienen precedidos por el éxito profesional, y los que le han permitido abordar su profesión con una vocación de servicio que le engrandece: “Me gusta hacer cosas que aporten utilidad y beneficio para las personas, y la ingeniería, tal como la entiendo, está orientada a eso precisamente”, asegura nuestro protagonista.

 

 

Tras más de 40 años trabajando como ingeniero, primero para el Ayuntamiento de Málaga y después para su propia consultora, Urbaconsult, ¿qué representa para usted la ingeniería y cómo definiría el papel del ingeniero en la sociedad actual?

La ingeniería ha representado para mí la vía principal para participar en el desarrollo de la sociedad en la que estoy integrado, por una parte, y, por otra, la forma de obtener los recursos necesarios para la vida digna de mi familia. En un orden más personal, me gusta hacer cosas que aporten utilidad y beneficio para las personas, y la ingeniería, tal como la entiendo, está orientada a eso precisamente.

 

Tras los duros años de crisis sufrida por la sociedad en general, pero muy especialmente por el sector constructor, ¿cómo definiría la situación actual de las consultoras de ingeniería?

La consultoría de ingeniería de obras públicas ha venido actuando en un espacio no muy amplio entre la dirección de nuestras administraciones y las empresas constructoras, sin demasiadas posibilidades de desarrollar lo que debería ser la esencia de su actividad: la creatividad y la aportación de verdaderas soluciones a los problemas y demandas de la población. Cuando llega la crisis, las empresas consultoras de ingeniería, que habían venido siendo colaboradoras necesarias para la ejecución del gran volumen de actuaciones desarrolladas en beneficio de toda España, se quedan abandonadas a su suerte, sin que nadie trate de ayudarlas en el trance. Mientras, sí que se sale a apoyar a las entidades financieras o al sector automóvil, por ejemplo, tal como ya se hizo años atrás con la reconversión de la minería y de la siderurgia. Muy al contrario, se ha llegado a acusar a los ingenieros de ser causantes de la crisis. Ha quedado claro el valor que nuestro país da a su ingeniería. Y soy de los que cree que lo público no debe sostener a lo privado, pero a nadie, claro.

En esa situación de “sálvese el que pueda”, han desaparecido muchas empresas, aunque también es cierto que había demasiadas, mientras otras intentamos seguir adelante saliendo al exterior, pero desde la debilidad que se deduce de nuestras dimensiones, muy inferiores a las de los países en los que la ingeniería lidera habitualmente los procesos de ejecución de obras públicas.

 

Cuando aún queda mucho camino por recorrer para que la inversión de obra pública en Andalucía recupere unas cifras aceptables, ¿hay futuro en España para el ingeniero de caminos recién titulado y el que aún está en la Escuela?

El tema de la formación en la ingeniería creo que no se ha planteado adecuadamente en España, y ello por muy diversas circunstancias derivadas, sobre todo, de intereses políticos y corporativistas, no de los de la sociedad. No me gusta emitir mensajes negativos, no es lo mío, pero en este tema no veo claro el futuro; tampoco lo parecen ver los que entran ahora en la universidad, que vienen decidiéndose por otras enseñanzas últimamente. Pero dicho esto, creo que la formación del ingeniero, al menos la que yo recibí, en tanto que orientada a “resolver problemas” y dotada de visión abierta, es una herramienta de enorme interés para la sociedad, que la puede aplicar de muy diversas formas, no sólo haciendo puentes y carreteras. Esto ya está ocurriendo y me parece positivo. En cualquier caso, pienso que la formación académica es importante para el individuo, pero un desarrollo profesional bien encauzado y adecuadamente orientado al servicio a la sociedad le acaba aportando altura a aquella base.

 

Ante la escasez de trabajo, muchos ingenieros optaron en los últimos años por salir al exterior. Pero dentro de España, ¿en qué otro sectores puede tener salida un profesional de la ingeniería, merced a su excelente formación?

Las oportunidades hay que salir a buscarlas por todas partes. En el mundo globalizado actual, también cada vez más abierto y competitivo, la gestión de todo tipo de asuntos es un campo en el que no suele haber profesionales suficientes. Pero se requieren, además, actitudes y disposición idóneas, no siempre presentes. Hay que ser humildes y estar dispuestos a sacrificios para progresar en la vida, donde, salvo a muy pocos, a nadie se le da nada hecho.

 

¿Cree que el bombo que se ha dado en los medios a algunas grandes obras infrautilizadas –aunque en realidad representan un porcentaje mínimo- y a los sobrecostes de otras tantas, ha hecho mucho daño a su sector?

Bueno, se suele hablar de obras innecesarias desde posiciones de desconocimiento o, incluso, de intereses. A nadie he oído decir que sobra algo de lo que él se beneficia; siempre sobran cosas que benefician a otros. Hemos pasado en muy poco tiempo de reclamar todo tipo de obras a considerar que son innecesarias e, incluso, causantes de la crisis económica. España se ha dotado de unas infraestructuras, particularmente en el sector transportes que es el que más conozco, que son la admiración de todo el mundo, y que están colaborando a que los efectos de la crisis sean algo más llevaderos, y ello como consecuencia de la aportación que tales infraestructuras realizan a la economía de los transportes y a la equidad de las poblaciones. Y, con costes muy razonables, menores que los medios europeos, las oportunidades y los servicios se han acercado a casi todos.

En todo este proceso las aportaciones de la ingeniería han sido enormemente beneficiosas y no valoradas adecuadamente por la sociedad en general. Pero es incuestionable que se han ejecutado algunos proyectos poco justificados, al impulso de acciones políticas y de intereses no suficientemente fundamentados. Pero, por los datos que conozco, estas actuaciones no suponen más allá de un 2-3% del total de la inversión realizada. Quizás nuestro sector ha sido demasiado complaciente o temeroso ante estas iniciativas, dejando de lado el sentido social de la profesión, lo que unido a nuestro habitual desinterés en la comunicación con la sociedad a la que se ha de servir, ha conducido a una situación de descalificación demasiado generalizada, que perjudica a la profesión y también a la sociedad. Esperemos que el tiempo ponga las cosas en su sitio.

 

¿Y las adjudicaciones a la baja desde el punto de vista económico, que luego implican renegociaciones y demoras en muchas ocasiones, dañan la imagen de las consultoras de ingeniería?

Este es un tema muy delicado. Mi opinión va más allá del tema de las bajas, que entiendo como una mera consecuencia de otros problemas. La contratación de las obras públicas en España se rige por unos métodos que, aunque parecen pensados con la mejor intención, no producen los efectos adecuados. Creo que habría que revisar a fondo los diferentes papeles que se desempeñan por los actores que intervienen de forma directa: administraciones, consultoras de ingeniería y constructoras. También los muy necesarios procesos de información y participación ciudadana, los temas medioambientales, las relaciones con las empresas de servicios, etc. Creo que, en general, las ingenierías hacen bien su trabajo, pero suelen ser otras circunstancias las que de forma mayoritaria provocan revisiones de los contratos de obra. Pero, al final, las obras suelen acabar costando lo que se había previsto en los proyectos, aunque pienso que no es buena la forma como se desarrollan las cosas.

 

Centrándonos ahora en Andalucía y sus infraestructuras, ¿cree que hay muchas obras pendientes que son imprescindibles? ¿De qué tipo principalmente (carreteras, ferroviarias, hidráulicas…)?

Pienso que los tiempos actuales requieren métodos diferentes a la hora de planificar y programar nuevas obras públicas. Hay que profundizar en los por qué y para qué antes de llegar a definir el cómo hacer las cosas. Hay que identificar bien las necesidades, contemplar alternativas de solución, valorar las relaciones coste-beneficio, tanto en lo económico como en lo social, analizar los costes de operación y mantenimiento, estudiar los efectos estratégicos y relaciones con otras acciones, informar con rigor y amplitud a la sociedad y buscar su participación y complicidad, considerar fórmulas de financiación diversificadas y apropiadas para cada caso, y todo ello antes que diseñar proyectos complejos y efectistas que difícilmente van a poder ser ejecutados. En estas acciones y métodos la ingeniería tiene mucho que hacer, empezando por reciclarse en bastantes aspectos para adaptarse a lo que hoy se demanda y a las formas actuales de relación social.

Dicho esto, en Andalucía, como en cualquier otro territorio, hay que seguir haciendo cosas, pero las que se justifiquen suficientemente y sean rentables. La sociedad ha de definir los objetivos que considera prioritarios, y la ingeniería debe ofrecer soluciones y colaborar en la formulación de estrategias y programas. Considero prioritario en los momentos actuales tratar de obtener el máximo rendimiento de lo ya realizado, y plantear y estudiar nuevos proyectos de efectos y beneficios contrastables. Todo no se puede hacer al mismo tiempo; hay que priorizar con ideas de servicio al bien común. Andalucía necesita que esto se aborde ya sin más retrasos y recortes, pues, si no lo hace, no avanzará y perderá, además, el gran capital público creado en las últimas décadas con el esfuerzo de todos. Y todo ello en el marco económico en el que hemos de movernos, y sabiendo que estos procesos requieren amplios plazos.

 

¿Se podría calificar a Andalucía como una comunidad bien vertebrada y conectada territorialmente, tanto interiormente como hacia el exterior?

Se ha avanzado mucho en los temas más globales y generales, pero quedan bastantes cosas por hacer para que lleguen a todas las poblaciones y territorios los logros y beneficios de infraestructuras y equipamientos, de forma equitativa y justa. Las relaciones de Andalucía con el exterior han mejorado en capacidad y prestaciones de las vías existentes, salvo en dos puntos significativos: con el centro de la Península (Córdoba-Toledo-Madrid) y con Portugal por Aracena. Son éstas actuaciones costosas, pero que a medio plazo habrá que abordar. Los entornos de las grandes ciudades presentan también problemas que hay que acometer para, entre otras cuestiones, no perturbar los recorridos externos a las mismas.

Una vez se sumen Cádiz y Granada a la red AVE se abren posibilidades de gran interés para la articulación ferroviaria interior de Andalucía, debiendo incorporarse también la Costa del Sol. Hay que conseguir asegurar el suministro de agua a todas las poblaciones y a la agricultura en cualquier circunstancia, y llegar a controlar totalmente los vertidos. Y también un rosario de muchas pequeñas actuaciones para equilibrar lo que reciban todas las poblaciones. Pero todo esto requiere estudio y análisis, para encontrar las mejores soluciones, priorizarlas adecuadamente y gestionar bien su ejecución.

 

¿Cuál sería a su juicio el top 5 de las obras cumbre de la ingeniería andaluza contemporánea?

En Andalucía se han realizado muy importantes obras de ingeniería en las últimas décadas. Considero que el valor de una obra pública se deduce, ante todo, de lo que aporta a la vida de la sociedad que la utiliza y se beneficia de ella, de lo que contribuye al desarrollo integral de esa sociedad. Desde estas premisas, podría citar:

  • La línea AVE Madrid-Córdoba-Sevilla, y extensiones posteriores.
  • La A-92, especialmente entre Sevilla y Granada.
  • El Puerto de Algeciras.
  • El Aeropuerto de Málaga.
  • Las autopistas Málaga-Guadiaro y Pedrizas-Málaga, la autovía Granada-Motril y la Málaga-Almería.

Como obras de ingeniería singulares señalaría el nuevo puente de la Bahía de Cádiz y el nuevo paso de Despeñaperros en la A4.

 

¿Apuesta por la innovación la ingeniería andaluza?

El sector de la ingeniería andaluza que se mueve en el campo de las obras públicas tiene hoy un limitado desarrollo. En esas condiciones la dedicación a la innovación tecnológica resulta problemática, salvo casos muy particulares. Aunque, con un concepto extendido de la innovación, hay que poner de manifiesto que la ingeniería de obras públicas es un sector innovador por su propia naturaleza y objetivos, pues ha de plantear siempre soluciones específicas, que requieren gran creatividad e iniciativa. No se suelen repetir procesos ni soluciones en una ingeniería de calidad.

 

¿Tiene su merecido prestigio fuera de nuestras fronteras?

En lo que he podido conocer en el exterior, no veo diferenciación de lo andaluz en lo que a ingeniería se refiere. Desde la distancia España se ve pequeña, y no digamos Andalucía. No se hacen diferencias. Lo que se valora es la ingeniería española en su conjunto, que es reconocida como líder en muchos aspectos.

Por último, abordemos distintas cuestiones sobre su propia experiencia. ¿en qué áreas están especializados en Urbaconsult y cuáles son los principales proyectos en los que han participado?

ARCS es continuadora de la actividad y experiencia de Urbaconsult en el campo de las infraestructuras de transportes, principalmente. También nos dedicamos a los temas urbanísticos y de edificación. En los más de treinta años de actividad hemos intervenido, sobre todo, en el campo de las infraestructuras viarias: autopistas, autovías, carreteras y ferrocarriles. En las diversas actividades que el desarrollo de estas infraestructuras requieren: planificación, proyectos, control de construcción y supervisión de proyectos, hemos participado en unos 4000 km por toda España. En Andalucía hemos intervenido en las Rondas de Almería, Granada, Málaga y Sevilla y en muchos tramos de las autopistas y autovías realizadas. También en carreteras en casi todas las provincias.

 

¿Qué proyectos tienen ahora mismo entre manos?

Especialmente, estamos desarrollando ahora importantes proyectos de infraestructuras de transportes en Colombia, bajo la fórmula de iniciativas privadas. Son trabajos de largos recorridos e importantes esfuerzos de inversión, que esperamos empiecen pronto a ofrecer resultados, que prometen ser muy interesantes. Continuamos con otros trabajos de infraestructuras y de urbanismo en España, tanto para clientes públicos como privados.

 

¿Alguna espinita clavada que se le haya quedado en el tintero?

Me considero razonablemente satisfecho por lo que he podido llegar a hacer en mis 45 años de ejercicio profesional. Es mucho más de lo que hubiera imaginado al iniciar mi actividad. Siempre se pueden hacer más cosas, pero aquí dependemos mucho de las iniciativas de las administraciones y no cabe ponerse a hacer lo que cada uno pensaría como necesario. Pero en mi caso, tengo la satisfacción de haber colaborado, además, para que determinadas infraestructuras se llevaran a cabo, luchando desde la sociedad civil contra resistencias y escepticismos. Me refiero a mi participación en los Planes Estratégicos de Málaga, que fueron decisivos para conseguir el AVE, las nuevas Rondas y el nuevo Aeropuerto, así como en diversas asociaciones y entidades sociales y en medios de comunicación locales. Se puede, y se debe, colaborar al desarrollo de la sociedad fuera del ámbito de lo estrictamente público.

 

Gran parte de su trabajo lo ha desarrollado en Málaga, ¿cuáles son aquí las actuaciones que recuerda con más orgullo y satisfacción, y cuáles con más cariño (con independencia de las que haya mencionado anteriormente)?

Tengo un especial recuerdo de mis trabajos profesionales en mi etapa de funcionario municipal responsable del Servicio de Vías y Obras. Reurbanizamos la gran mayoría de las calles principales de Málaga, que estaban al principio de los setenta en un estado deplorable. Como consultor de ingeniería destacaría: el tramo de la A7 entre Torremolinos y Fuengirola, por su enorme repercusión en la vida de la Costa del Sol, la planificación de las nuevas Rondas y de la llegada del AVE, vitales para el futuro de Málaga, el tramo de A7 entre Rincón de la Victoria y Algarrobo, que permitió abrir las comunicaciones hacia el Este, y el trazado de toda la Autopista de la Costa del Sol, por la dificultad para emplazarla en un territorio muy colonizado. Guardo un especial recuerdo y cariño hacia dos intervenciones en tramos de carreteras: la que abrió las comunicaciones con el occidente provincial, entre Zalea y Campillos, y la carretera paisajística entre Gaucín y Ronda; ambas supusieron grandes avances en la accesibilidad y en el desarrollo de poblaciones un tanto marginadas.

 

¿Cómo describiría en pocas palabras esta ciudad y esta costa? ¿Cuáles son sus principales virtudes y defectos?

La geografía y la historia condicionan de forma muy determinante lo que ha sido y es Málaga en la actualidad. Hasta que se construyó la nueva carretera de Acceso a Málaga por Las Pedrizas ( puesta en servicio en julio de 1973), las relaciones con el interior de la Península y con las ciudades andaluzas más próximas eran muy dificultosas; por el contrario, siempre ha estado abierta al exterior a través del Mediterráneo. Las relaciones económicas y sociales e, incluso, la personalidad de los malagueños creo que tiene mucho que ver con estas circunstancias.

Por otra parte, Málaga participó de forma principal en el inicio de la industrialización de España a mediados del siglo XIX (textil, metalurgia, etc.), pero no pudo mantener ese fuerte impulso inicial por diversas circunstancias. Hasta los años setenta del siglo XX vivió en una situación social en la que la pobreza fue la mayor protagonista, viniendo el turismo, la creación de la Universidad, alguna nueva industria y el citado Nuevo Acceso a proporcionar condiciones más favorables para su desarrollo socioeconómico. Todas estas circunstancias han forjado un espíritu particular en los malagueños: modernidad, apertura, iniciativa, creatividad, hospitalidad, son cualidades que caracterizan básicamente a esta sociedad. También cierta indolencia y falta de apego a lo propio. Pero todo ello en un entorno natural especialmente favorable, como corroboran los millones de personas que nos visitan cada año o que han trasladado su residencia a esta zona tan privilegiada.

Asimismo, en Málaga, que tuvo sus orígenes hace casi 3.000 años, están representadas de una u otra manera las culturas que han forjado la historia de Europa, por lo que, sin guardar elementos de gran valor singular, recoge una buena representación de donde venimos. Hoy es una ciudad que se ha actualizado y adaptado bastante a las necesidades presentes, ofreciendo buena imagen y proyección de futuro, integrada en el conjunto de la Costa del Sol, que es hoy día una de los lugares del mundo con más atractivos, como ha sido reconocido muy recientemente por el New York Times y la Unión Europea.

 

En cualquier caso, tanto Málaga como la Costa del Sol han sufrido una transformación muy significativa en las últimas décadas. ¿Cómo ve este proceso en el futuro?

En las últimas décadas, la provincia de Málaga se viene transformando de manera muy importante, creciendo en población y riqueza, de forma que su participación relativa en el conjunto de España ha pasado de un 2,5% al 3,5% en unos cincuenta años. El turismo aparece como elemento clave en este desarrollo. A futuro, los valores naturales y ambientales de la provincia representan interesantes oportunidades. La completa integración de España en Europa, las condiciones ambientales y las comunicaciones de que hoy disponemos sitúan a Málaga en una posición de ventaja para el desarrollo del turismo y, más importante si cabe, para la implantación de residencias y de actividades económicas de todo tipo. Es un gran reto al que hay que dar respuesta adecuada, en beneficio no sólo de Málaga, sino de Andalucía y de España. Málaga es hoy identificada en los círculos mundiales de negocios como una de las tres zonas de España que resultan de mayor interés para inversionistas internacionales, junto a Madrid y Barcelona.

Pero sin restar importancia al turismo, Málaga-provincia debe profundizar, además, en líneas de desarrollo ya iniciadas, tales como la industria agroalimentaria, los servicios tecnológicos y otras industrias relacionadas con las actividades turísticas y ambientales, en las que creo hay oportunidades de gran interés. Y todo ha de acompañarse con infraestructuras adecuadas y suficientes.

 

¿Quedan muchas asignaturas pendientes en Málaga en materia de obra pública?

El dinamismo que viene presentando la provincia de Málaga en las últimas décadas parece que se va a mantener en las próximas, aunque cualquier previsión para nuestra zona ha de quedar vinculada a las del resto de España, en buena medida. Pero Málaga está, también, muy relacionada con Europa de forma directa, lo que debe beneficiarla en el futuro. En base a estas circunstancias, Málaga debe seguir “pensando en grande” y mirando al futuro, aunque sin desarrollismos incontrolados, planteándose muy seriamente unos escenarios de crecimiento poblacional y económico que derivarán, ciertamente, en mayores demandas de infraestructuras de toda índole. La unión de estas previsiones a los temas que están pendientes desde hace tiempo configuran un horizonte que requiere gran atención a las autoridades y a la sociedad civil. Como elementos principales a abordar citaría: el Tren Litoral Málaga-Marbella, la garantía de suministro de agua, el saneamiento integral, la autovía por el Guadalhorce Málaga-Sevilla, la integración urbana del Guadalmedina y la segunda Ronda Norte y Este. De no actuarse sobre estos temas, y sobre otras dotaciones también necesarias, la calidad de vida tenderá a disminuir en nuestra zona.

 

Para concluir, háblenos un poco de su otra pasión aparte de la ingeniería, la botánica.

La afición al campo me viene desde niño, a través de mi familia, pero sin que hubiera agricultores ni jardines en ese entorno. En los últimos años he podido profundizar en esta cercanía a lo natural y, particularmente, a las plantas, tanto mediante el estudio en muy diversas publicaciones como por la práctica de jardinero. Vengo desarrollando una interesante colección de plantas (árboles, arbustos y herbáceas) en una pequeña finca en Villanueva del Rosario (Málaga), lo que me proporciona grandes satisfacciones y entretenimiento. Puede llegar a ser importante por el número de especies distintas y de plantas que ya viven allí, pero una vez que se consoliden con el paso del tiempo. En ello estamos. Ai

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