El arte de buscar problemas

Hay una frase del genio Bertrand Russell que podría resumir muy bien lo que venimos viviendo en España estos últimos meses. Decía este escritor y filósofo que “los científicos se esfuerzan por hacer posible lo imposible y los políticos por hacer lo posible imposible”.

El formar gobierno se ha convertido en un problema matemático sin solución y las consecuencias van a ser muchas, aunque aún no sean evidentes. Quizás falla la falta de talante, quizá, como diría Salvador Moreno Peralta, la falta de historia. En una interesante entrevista, este –entre otras cosas- arquitecto, reflexionaba sobre la actual situación apuntando al hecho de que “la generación que está en puerta de tomar el poder no ha leído la Historia. Las identidades de los pueblos se construyen con memoria, pero también con olvidos”. Y añadía que “hay comportamientos colectivos que dan susto. El español se mueve bien en el terreno de la antinomia y la dicotomía. El blanco y el negro” y “la única vez en la Historia donde ese juego de contrarios se resuelve ha durado 30 años. Ahora viene una generación que no la ha estudiado y lo pone en duda”. Esta crispación se nota en el ambiente y aquel que ocupe la presidencia debería reflexionar sobre cómo volver a un clima de entendimiento y no de odio entre la ciudadanía.

Además de este grave problema de fondo, el retraso en formar Gobierno es otra complicación añadida, que se hará más patente cuando alguien llegue al Gobierno y empiece a lamentar lo que no se ha hecho en estos meses. La bandeja de entrada del futuro presidente sigue llenándose, y a este ritmo, se va a quedar sin espacio.

Uno de los sectores que seguro está desbordando esa bandeja es el financiero, que sigue expectante los movimientos de los partidos políticos para comenzar a moverse.

Desde diciembre se vienen escuchando declaraciones que delatan que las aguas siguen revueltas en este sector. El gobernador del Banco de España, Luis María Linde, ha repetido en varias ocasiones que “la vía de las fusiones no puede darse por cerrada o agotada”.

La respuesta de las entidades ha sido variopinta. En unos casos se muestra poco interés por participar en nuevas fusiones. Ese sería el caso de CaixaBank, sobre el que han rondado rumores sobre Ibercaja o Popular. Su presidente, Isidro Fainé, lo ha mostrado así cuando ha sido preguntado por el tema en sus recientes apariciones. “No hay ninguna operación en estudio ni en marcha”. Algo que justificaba por ser ya la primera entidad del país. “Tenemos que consolidar todo esto. Esto lleva sudores”, ha afirmado Fainé. Además, ha reflexionado sobre el proceso de fusión, y lo que se ha avanzado desde que comenzara. “Hace unos años, en todo el sistema financiero eran 55 y ahora somos 14 ó 15. No sólo es fusionarse, hay que innovar”, ha recordado. Además, para Fainé, “los que estamos, cabemos. No hay un número excesivo de bancos”.

Tampoco se ha mostrado muy entusiasmada con la idea de hacer alguna nueva fusión la presidenta del Banco Santander, para quien “el sistema bancario español es más competitivo que hace unos años”. Ana Patricia Botín ha declarado que “Santander ni está ni pretende estar en todos los mercados”, dejando claro que no le interesa este tema, ni tiene necesidad, teniendo en cuenta los resultados obtenidos, a los que ha calificado como positivos, “en un año con un contexto económico internacional complejo, con tipos de interés históricamente bajos en monedas clave para el grupo, como el euro, la libra o el dólar”.

En esta línea también se ha mostrado el presidente de Banco Sabadell, Josep Oliu, que tras la reciente compra del banco inglés TSB, ha descartado fusiones en España. Oliu no quiere movimientos, ni aquí ni en el extranjero, a pesar de que muchos analistas consideran que la adquisición de TSB abre muchas oportunidades al Sabadell para seguir ampliando su presencia con nuevas operaciones en este país. “En Reino Unido no estamos contemplando ni tan solo estudiando ninguna operación”, afirmaba Oliu, aclarando que “estamos centrados en el proyecto de TSB”. Algo que ratificaba el director financiero de la entidad, Tomás Varela, confirmando que “no estamos hablando con bancos alternativos. Nuestro foco está puesto en la integración”.

Muy lejos de las fusiones también se sitúa Bankinter. Su consejera delegada, María Dolores Dancausa opina que “el problema de la rentabilidad de la banca no se arregla comprando otras entidades, porque lo que se hace es sumar debilidades”. Esta es la línea que ha mantenido estos últimos años Bankinter, que se ha situado al margen de este proceso de transformación del mercado financiero. Y ha preferido fijar su punto de mira en otros mercados como el portugués.

Menos tajante se ha mostrado el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, aunque tampoco ha mostrado excesivo interés en nuevas operaciones, al menos en el corto plazo. “Tenemos una estructura razonable”, ha indicado. Aunque también ha abierto las puertas en el medio y largo plazo a nuevas fusiones si los ingresos del sector no se recuperan.

Del otro lado se sitúa el BBVA. Francisco González ha previsto que en el futuro habrá “más consolidación” en el sistema financiero español y europeo, y que la entidad será un actor “muy relevante”, aunque “seremos selectivos y no entraremos a cualquier precio”. Lo que indica que estará muy presente en el momento en el que este mercado se vuelva a activar.

Pero de momento, este debate, como muchos otros, está en pausa hasta que los que tienen que gobernar decidan volver a darle al play. Esperemos que la política en España no termine pareciéndose a la que Groucho Marx describía como “el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”. Visto lo visto, cada vez se acerca más. Ai

 

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